El Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) comenzó a actuar a inicios de 2008 en la zona rural del noroeste de Paraguay. Sin embargo, varios de sus miembros participaron desde 1997 en secuestros, robos y ataques a policías.

El EPP, una escisión del extraparlamentario Partido Patria Libre (PPL), está integrado por alrededor de cien guerrilleros y, pese a la pretensión del grupo de darles a sus crímenes una finalidad política, es considerado por el gobierno de Paraguay como "una banda de delincuentes comunes".

La administración de Fernando Lugo le atribuye a esta organización cuatro secuestros que conmocionaron a Paraguay en los últimos años. Entre ellos, el de la hija del ex presidente Raúl Cubas, asesinada en 2004, y el más reciente de Fidel Zavala, un empresario liberado en enero tras el pago de un millonario rescate y luego de tres meses de cautiverio.

La sospecha de que miembros del EPP recibieron entrenamiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la similitud en el accionar, llevaron al gobierno paraguayo a solicitar el apoyo de expertos colombianos.

Al EPP se le atribuye la colocación de un artefacto explosivo en un baño de la sede del Poder Judicial en Asunción y el asesinato de policías y peones de un establecimiento ganadero.

Durante el mes de abril, estos crímenes obligaron al Gobierno y al Parlamento a declarar el estado de sitio y militarizar los estados Concepción, San Pedro, Amambay, Alto Paraguay y Presidente Haye, aunque es en los dos primeros donde se concentra la actividad guerrillera.

El temor de Paraguay y otros países de la región es el nacimiento de otra organización criminal como las FARC, el Ejército de Liberación Nacional de Colombia o Sendero Luminoso de Perú.