El presidente de EEUU, Barack Obama, arribó el viernes a la costa de Luisiana para supervisar las tareas de lucha contra el desastre, que se desató el 20 de abril, y por primera vez reconoció que ve "progresos".
No obstante, aclaró que por el momento "es demasiado pronto para ser optimista sobre el resultado del nuevo intento de contener el crudo", aunque consideró que al menos parece funcionar, informó el diario español El Mundo.
Y así como destacó mesuradamente los avances en la contención del vertido, no dudó en reprochar a la empresa responsable del desastre BP por lanzar una campaña publicitaria para "mejorar su imagen".
Para Obama, la pérdida de crudo en un problema apremiante -resaltó el matutino español en su versión digital- motivo por el cual decidió aplazar por segunda vez el viaje que tenía previsto para dentro de dos semanas a Australia e Indonesia.