La crisis de desconfianza se traslada a Portugal

El temor entre los operadores es que el país ibérico pueda seguir los pasos de Grecia. Este jueves se registró un severo castigo para los precios de la bolsa y la deuda lusa

EFE 162

La reacción a las malas previsiones sobre la economía portuguesa ya conocidas pero confirmadas en las últimas 24 horas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Bruselas, penalizaron a la deuda del país y a su bolsa, que perdió el 2,6% lastrada también por la creación de un nuevo impuesto luso a los beneficios bursátiles.

Los intereses y seguros sobre la deuda lusa, en sus niveles más altos desde finales de los años noventa, volvieron a subir para colocar a Portugal entre los países más castigados del mundo, superados en Europa solo por Grecia e Islandia.

Los medios económicos e Lisboa comentaron el alza con preocupación y destacaron que sitúa a Portugal en un nivel de confianza a la altura de Líbano o Vietnam y entre la decena de naciones con mayor posibilidad de incumplimiento de sus compromisos.

Las obligaciones del tesoro portugués a diez años estaban ya cerca del 5% de interés, mientras las griegas han sobrepasado el 8% y están más penalizadas aún a corto plazo.

La posibilidad de que los mercados extiendan el "efecto Grecia" a Portugal se convirtió en una preocupación para el gobierno luso más acuciante aún que la propia crisis económica que sufre el país.

Desde hace meses el Ejecutivo socialista de José Sócrates se queja de un acoso de los mercados que considera injusto y especulativo y el ministro de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos, pidió que se valore la "ejemplar" contabilidad financiera del Ejecutivo portugués.

El ministro consideró muy importante que los mercados tomen nota de la solvencia de la información sobre las cuentas públicas lusas remitidas a Bruselas, en aparente alusión a la corrección al alza del déficit de Grecia anunciada hoy por la Comisión Europea, que lo situó en el 13,6% y no en el 12,7% calculado por Atenas.

Pero los mercados no dejaron de reaccionar con preocupación a la publicación por Bruselas de los datos que ya había adelantado Portugal sobre su déficit, situado al finalizar el año pasado en el 9,4 por ciento.

Los intereses aplicados a la deuda lusa habían acusado además el miércoles el informe del FMI, que rebajó las perspectivas de crecimiento luso este año al 0,3% -frente al 0,7% estimado por el gobierno y el 0,4% por el Banco Central portugués- y además pronosticó un desempleo del 11%, mayor del 10% que espera Lisboa.

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