"Nos sentimos orgullosos, no por ser judíos sino por no ser como los nazis"

Rosa Rotenberg nació en junio de 1941 en Varsovia y es la única sobreviviente de ese gueto que reside en la Argentina. Por Radio 10 contó su historia de vida

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"Nací en el gueto de Varsovia en 1941", contó por Radio 10 Rosa Rotenberg, quien fue ayer una de de las protagonistas del acto que conmemoró el "Día del Holocausto" en la ciudad de Buenos Aires.

Hija de un activo militante en el gueto de Varsovia y a 60 años de arribar a la Argentina Rosa es docente e investigadora jubilada en la carrera de Bioquímica y Farmacia de la UBA, está casada y tiene dos hijos y dos nietas.

Por todo eso, Rosa cuenta que hoy tiene una "vida feliz" y a la vez que asegura que tuvo suerte de sobrevivir al nazismo expone que no recuerda nada de lo que vivió en su primera infancia.

"No recuerdo absolutamente nada, tengo como un agujero negro, es una caja de Pandora que al parecer no se ha querido abrir todavía para mí", aseguró.

Su historia de vida impresiona: con sólo seis meses sus padres lograron que saliera del gueto en una bolsa que llevaba un muchacho que tenía permiso para salir a trabajar.

"Mis padres habían planeado por mucho tiempo para que tuviera chances de sobrevivir, porque como bebé judía era fácil que fuera blanco para ser eliminada por los nazis", explicó y agregó que gracias a una cadena de favores arribó a un orfanato católico en Varsovia en donde fue criada por cuatro monjas hasta que terminó la guerra y su padre la encontró.

Por entonces tenía 5 años, su padre había logrado sobrevivir a dos campos de concentración y su madre había muerto en el tren camino Auschwitz. Su primer destino fuera de Polonia fue París y en 1950 llegó junto a su familia a la Argentina.

"En realidad íbamos a Bolivia porque nos habían dicho que era más fácil que nos recibieran", apuntó y acotó: "Aún después de la guerra a los judíos no nos abrían las puertas fácil en ningún país".

"Mi padre era muy fuerte, una persona capaz de sobreponerse a las adversidades y rehizo su vida con una mujer que fue mi madre, porque lo ayudó a buscarme en Varsovia y me crió junto con las tres hijas que tuvo con él, mis hermanas", relató Rosa por Radio 10.

Tambien contó que su padre "murió en 2005 a los 95 años y lo hizo en paz, feliz de haberse rodeado de tanta familia, algo que no era lo previsto por los alemanes para quienes el pueblo judío no debía sobrevivir".

"Eso llena de alegría y como otros que vivieron los mismo nos sentimos orgullos no por ser judíos sino por no ser como los nazis", subrayó.

"Si miro para atrás, me parece todo muy inconcebible", afirmó Rosa, pero a la vez agregó que historia de vida fue como un "estigma" que la marcó a fuego.

"Como me había salvado, era tratada como si fuera un cristal que se puede romper en cualquier momento. Eso por un lado es muy lindo pero por otro significó vivir restricciones muy grandes: a casi cualquier cosa que quería hacer, la respuesta era un 'No'; porque el miedo queda y había que evitar provocar que me pase otra cosa", explicó.

Por último, Rosa señaló que si bien visitó Auschwitz y fue muy bien tratada por las monjas que la acogieron nunca quiso volver a Varsovia.

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