se describe a si mismo como un grupo de rock crudo, pero apoyar esto sería pecar de simplistas: la banda tiene un estilo mucho más elaborado y sofisticado que el promedio del rock barrial. Es más, habría que evitar incluirlos en ese género ya que sería condenarlos a representar algo que poco y nada tiene que ver con su esencia.
Formado a mediados de los 90 por un grupo de amigos del barrio de Villa Urquiza,
ya tiene varios años de underground sobre sus espaldas.
Su álbum debut,
editado de forma independiente y masterizado por
, es una obra contundente que recuerda por momentos a
de
y
. El parecido radica en ciertos riffs de aire circense o con connotaciones orientales (?Idolo de los salvajes?), además de cierta obscuridad que envuelve a algunos de los temas.
Posiblemente la marca más reconocible de la banda sean las guitarras, que disparan indiscriminadamente melodías y arpegios y que en ningún momento se dejan llevar por lo obvio.
También es de destacar el desempeño del cantante y bajista
, un vocalista con actitud y personalidad, que nada tiene que ver con las voces afectadas de buena parte de la nueva camada del rock vernáculo.
Los puntos más altos de la banda se encuentran en los temas menos obscuros, donde los riffs densos y la distorsión ceden su lugar a las melodías y a la fluidez de canciones más simples como la pegadizas
y
(sin dudas el hit del disco).
A fuerza de talento y buenas canciones, El soberano está allanando el camino para su definitivo despegue. Y la verdad, se lo tiene bien merecido. En el 2010 los muchachos grabarán su segunda placa, que, teniendo en cuenta el buen precedente que sentaron con Naturaleza errante, puede llegar a funcionar (esperemos) como su álbum consagratorio.
se presenta este sábado 24 de octubre, a medianoche, en
(Fitz Roy 1519. CABA).