¿Alguna vez te preguntaste cómo se hacen las zapatillas? Seguramente imaginaste algunas pocas personas trabajando entre máquinas y más máquinas. Aunque cueste creerlo, poco tiene que ver esto con la realidad.
Ingresar a la planta de 7.000 metros cuadrados que John Foos tiene en Béccar es como entrar a una especie de hormiguero en el que cientos de personas trabajan a diario en la confección de las coloridas zapatillas que horas más tarde adornarán las vidrieras.
Las principales herramientas para fabricar el calzado teen siguen siendo las manos expertas de los operarios que, con el esmero y paciencia de artesanos, trabajan en los tres pasos del proceso.
En el predio industrial ubicado en la zona norte del Conurbano, más de 250 personas fabrican los 1.200.000 pares que anualmente comercializa la marca. Podrían hacer más, pero ampliar la producción no es el objetivo de los directivos en esta etapa.
"Estamos constantemente cuidando las cantidades de zapatillas porque no queremos que se masifiquen ni que se pueblen. Buscamos que el producto se necesite y, por eso, vamos moderando las cantidades. Tenemos líneas exclusivas, ediciones limitadas", manifestó Ricardo Fernández Mora, gerente de marketing de la empresa.
En John Foos son de lo más estrictos con el target: sus zapatillas, de los colores y formas más diversos y con estampas inimaginables, están destinadas a un público que dista de ser masivo, compuesto por adolescentes de 11 a 16 años. Ni más pequeños, ni más adultos.
Fernández Mora explicó en diálogo con Infobae.com que a la marca no le interesa atraer a chicas o chicos de veinte años. ?Y mucho menos a sus hermanos mayores, padres o abuelos?, señaló.
Si hay algo que deja en claro es que la firma entiende y conoce los códigos de los teenagers. ?Para diseñar los productos nos basamos en las actitudes de los chicos. Jugamos con sus códigos, palabras y actitudes. Trabajamos a diario en sus gustos y sus cambios?.
La firma es quien le propone a sus fans los modelos de zapatillas, que están constantemente renovándose: ?No seguimos ni tribus ni tendencias. Nosotros somos los que proponemos y ellos toman o no nuestra iniciativa. Diseñamos, en su mayoría unisex, y lo proponemos?.
Las John Foos no tienen temporadas: se usan todo el año. Según Fernández Mora, ?no prevalecen en verano y en invierno. Se venden todo el año igual: se usan en la nieve o en la playa. La onda de los chicos es la que manda?.
Un proceso con esencia artesanal
Las zapatillas John Foos son de lona y caucho vulcanizado. El proceso consiste, básicamente, en tres pasos importantes. El primero es el cortado de los materiales con distintas técnicas: se realizan los moldes y las estampas y se corta la lona.
El segundo eslabón de esta cadena productiva es el de aparado, donde están las máquinas de coser que unen las piezas, finalizando el corte cuya forma es el calzado.
Por último está el armado de la zapatilla propiamente dicha. Se pegan las suelas, se prensan, van a un horno y luego se secan al sol. Es el calor lo que termina de dotar al caucho de la elasticidad que requiere la zapatilla, que le da confort y durabilidad.