Los cupcakes y macarons son el último grito fashion en materia culinaria. Ya no basta vestir a la moda: la mesa del té también se tiñe de colores y adquiere divertidas formas para deleitar al gusto y también a la vista de los comensales.
Los argentinísimos churros, medialunas y bolas de fraile, las masas secas y los bizcochos de grasa poco tienen que ver con estas coloridas piezas que saltaron a la fama en la emblemática película de Sex & The City.
Carrie Bradshaw, interpretada por Sarah Jessica Parker, es una de las tantísimas fans de estas "minitortas" rellenas, entre otros sabores, de merengue y coco, nueces, crema o chocolate.
Fue gracias a la película filmada en Nueva York que los cupcakes se hicieron conocidos en la Argentina. La misma cinta incluso logró convertirlos en íconos de la moda, elegidos por grandes marcas para presentar colecciones y acompañar los lanzamientos de nuevas temporadas.
Los pequeños manjares también adquirieron protagonismo en la película María Antonieta y poco a poco coparon la pantalla chica y grande tentando al ojo del público con sus coloridos glaseados.
El famoso chef Cristian Petersen dio su opinión a Infobae.com sobre esta nueva cocina fashion: "Siempre la moda y el arte influyeron en la cocina. Encima ahora se suma la tecnología y cada vez más sofisticación para lograrlo. La tendencia es sumar esas influencias pero no alterar la comida y sus valores nutritivos".
¿Qué son los cupcakes?
Se trata de pequeñas tortas unipersonales con diseño, creación y estética. Algo así como un muffin con una gran cantidad de crema encima. Las versiones más "argentinizadas" están rellenas de dulce de leche, vainilla, chocolate blanco y negro y hasta de bon o bon.
"Lo fantástico del cupake es que son mini tortas y uno puede dar realmente variedad y sabor a cada uno. Los hay de muchos colores y sabores y lucen muy bien en cualquier fiesta. A los chicos les encantan porque son fáciles de comer?, aseguró el chef y agregó que los favoritos de los comensales locales "son los de frutos rojos, obvio con nuestro clásico dulce de leche".
?Tienen una decoración muy linda por el tema de los colores. Armás un evento y se pueden combinar con la ambientación. Ahora están muy de moda en los tés. Muchas veces son encargados de forma tal que la agasajada se viste de una forma y los cupcakes se arman combinados con el look de la anfitriona?, explicó Tamara Goldsztajn de Che Cupcakes.
Los diseñadores encontraron en este pequeño pastelito una forma distinta de acompañar sus colecciones. ?Nos han pedido hacer los cupcakes con un ?zapatito? de azúcar para una campaña de zapatos y carteras. También que tengan los colores de la temporada verano y las iniciales de la firma", detalló al tiempo que agregó: "Lo que tienen los cupcakes es que los podés vestir".
Cristian Petersen explicó que en Buenos Aires los cupcakes son un verdadero boom pero instó a tener cuidado al cocinarlos: ?Es algo milimétrico y cuando no hacemos las cosas respetando sus tiempos, no salen. El secreto de un buen cupcake es que el topping sea natural y puesto a último momento?.
La docena de cupcakes básicos minis cuesta $35 y los grandes unos $60, que también se venden en cajitas individuales desde $7,50. Al realizar un encargo, hay promociones y descuentos.
Los macarons
Hernán Berardi y Florencia Borgnino, los creadores y dueños de En el Nombre del Postre, contaron a Infobae.com que desde que abrieron el local, los macarons que valen 2,50 cada uno, fueron los productos más vendidos.
?En este último año, aumentó la cantidad de venta y también notaron un cambio de actitud. Por ejemplo, antes loa clientes pedían ?alfajorcitos de colores? y ahora los llaman por su nombre. Su protagonismo logró un posicionamiento con su nombre propio?, explicaron.
Según detalló la dupla, los macarons -que se crearon en 1789 en Francia- son muy comunes de ver en el exterior y recién ahora se volvieron conocidos en Buenos Aires gracias a su ?textura, sabor, colores y la forma en que visten una mesa por su presentación?.
Lo que diferencias a los macarons es la posibilidad de personalizar un regalo ya que se pueden encargar con los colores de una marca o hacerlos con forma de corazón para una ocasión especial como el Día de la Madre. ?Las marcas de moda los han pedido para sus campañas publicitarias y productoras de moda de revistas para ambientar las notas?, aseguraron.
Petersen también se refirió a estos deliciosos alfajorcitos de colores como una opción de la alta pastelería ?ya que son más difíciles de hacer. Un exterior crocante y su centro húmedo hacen que sean únicos?.
La moda y la comida
La relación entre la moda y la comida data de varios años atrás, cuando las firmas más importantes y chic del planeta abrieron sus propios cafés. Giorgio Armani, Dolce & Gabbana y Gucci tienen ?confiterías? que irradian el glamour y el estilo característico de las marcas.
En los restaurantes de luxe los diseñadores expresan su creatividad no sólo en los muebles y en los uniformes de los mozos: también lo hacen con la comida que le sirven a los comensales.
Los modistos más conocidos del mundo como Miguel Palacio, Agatha Ruiz de la Prada, Devota & Lomba, Ailanto y Jesús del Pozo crearon sus propios cupcakes durante la Pasarela Cibeles logrando resultados asombrosos.
Hasta Christian Louboutin, el diseñador de zapatos elegido por las celebrities, se sumó a esta tendencia. Se unió con la casa francesa Ladurée que elabora dulces para crear una caja con variedad de macarons de colores en su interior.