El domingo pasado, un niño de 10 años murió como consecuencia de un paro cardíaco, aparentemente como consecuencia del susto que le provocó el viaje que realizó en el juego "montaña rusa" de un parque de diversiones de la capital tucumana.
La víctima de este trágico episodio fue identificado como Augusto Nicolás Coria, quien era oriundo de Santiago del Estero y se encontraba en Tucumán junto a sus padres, para participar de un torneo de básquetbol en compañía de otros chicos.
El nene había subido a la montaña rusa junto a su papá, y cuando ya habían dado "un par de vueltas, y el habitáculo en el que se encontraban ingresó en el sector denominado "El rulo", el niño comenzó a sentirse mal y se desvaneció".
"Había sufrido una descompensación, producto del miedo que le provocó la altura, incrementado por los empinados descensos, ascensos, giros y contragiros que se efectúan en el recorrido", indicó un medio mendocino, que agregó que "ante el insistente pedido de auxilio de su padre, los encargados de la montaña rusa comenzaron las maniobras para detenerla, tarea que insumió algunos minutos porque posee un sistema mecánico que no permite pararla en la mitad del recorrido".
Cuando el juego se detuvo, "su padre sacó al niño del lugar, que había perdido el conocimiento, por lo que tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital del Niño Jesús en una ambulancia del Sistema Provincial de Salud, cuya base se encuentra a pocos metros del parque de diversiones". Sin embargo, el pequeño "falleció en el trayecto, pese a los esfuerzos realizados por los paramédicos para reanimarlo".