Son fiestas privadas, organizadas por los mismos jóvenes que se dan a conocer a través de canales y redes sociales como facebook o fotologs. A ellas acuden adolescentes de entre 13 y 17 años, que se juntan en lugares alquilados en los que los límites parecen no existir.
Quienes acuden a estos eventos pagan una entrada de $15 y beben sin límites fernet, vodka, whisky y vino sin ningún tipo de control. El Zumuva Fest es un encuentro convocado por los jóvenes, donde el descontrol es permanente.
Un equipo de C5N entró a una Zumuva Fest en Puerto Madero, donde ser menor de edad no es problema y la violencia es moneda corriente.
La gravedad que revisten estas fiestas está dada en que quedan afuera del control del Estado, ya que no se cumplen los requisitos legales que rigen para las actividades comerciales de los boliches.
Ni la obligación de no permitir el paso de menores de edad, o la de contar con servicios de seguridad y de salud apropiados son cumplidos por esos lugares, simplemente porque tienen un carácter de encuentro privado.