La inseguridad en Barinas es uno de los mayores problemas de este estado venezolano, uno de los 23 del país. La cifra de secuestros es escalofriante: 7,2 de cada 100 mil habitantes son raptados por bandas armadas y organizadas.
Sin embargo, otra de las características de Barina es el manejo y el poder que tiene la familia Chávez, que logró imponer un peculiar universo de reglas en donde la gente aún sigue fielmente a su presidente, nacido en la pobreza en 1954. Aunque la polarización cada vez es mayor, dado a los problemas sociales.
El gobernador de Barinas, Adán Chávez, hermano mayor de Hugo y antiguo embajador de Cuba, asegura que los secuestros han disminuido y que las noticias al respecto son sólo una tentativa de desestabilizar los esfuerzos de Venezuela. "Sin embargo él y su departamento de prensa se negaron a prestar declaraciones", publica el prestigioso diario norteamericano The New York Times.
Acusado de fraude para llegar a la gobernación, Adán Chávez es sucesor de su propio padre, Hugo de los Reyes Chávez, un maestro quien ha gobernado la región por más de una década junto con otro hermano del presidente, Argenis, antiguo Secretario de Estado.
"Aníbal es otro hermano del caudillo, quien se desempeña como intendente en Sabaneta y Adelis es uno de los mayores banqueros pertenecientes al grupo Sofitasa, que casualmente tiene importantes negocios con el gobierno de Adán", asegura el diario.
"Narciso, otro hermano más, es encargado de tratar las relaciones con Cuba. Además el primo del presidente, Asdrúbal, mantiene un puesto altísimo en la compañía de petróleo nacional", agrega.
"La familia Chávez amasó más de 20 millones de dólares sólo desde 1998", dice el opositor Wilmer Azuaje, quien además asegura que aquellos que no le "sirven" son perseguidos. "Mientras el discurso de Chávez es de una retórica socialista, estamos descendiendo al más caótico neocapitalismo, en donde lo único que importa es el dinero", agrega según publica La Prensa, un pequeño diario opositor.
Una de las razones de las altas cifras de secuestros es el petróleo. Algunas familias logran amasar fortunas en poco tiempo y son el blanco de la otra cara del estado.
Mientras tanto, los Chávez siguen gastando dinero en obras inconclusas y teñidas de rumores de corrupción. En lo que va del año, 454 personas fueron secuestradas y se estima que el número llegará a más de 600 en lós próximos dos meses.
"Lo que nos dice este gobierno es que somos descartables", declara Rodolfo Peña de 38 años, un comerciante que fue secuestrado el año pasado. "La otra teoria es que ellos -Chávez y familia- están muy concentrados en el poder como para darse cuenta de la gravedad de estos problemas", concluye.