Según las primeras informaciones de medios locales, el artista rompió dos jarrones de Talavera, tipo de cerámica pintada a mano y predominantemente azul característica de esta zona que medían más de un metro de alto, paredes, vidrios y hasta la cama, cuando volvió de uno de sus shows y se enteró que habían entrado en su habitación.
Indignada por las versiones de la prensa mexicana, la representante del músico insistió en aclarar que Calamaro "no destrozó el hotel". "Eso no es real, hubo un robo y hay una denuncia hecha", añadió.
Castreno relató que "en las computadoras tenían material de trabajo", pero que "más allá de contenido y del material que robaron, la indignación es por el robo en un hotel 5 estrellas".
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