La conflictiva vida de Boca tras la eliminación traumática de la Copa Libertadores se presta a las especulaciones todas: cambio de técnico, cambio de mánager, cambio de jugadores...cambio, en fín.
Todo empezará esta tarde, cerca de las 19 horas, cuando el equipo termine su partido ante Vélez y Carlos Ischia haga público lo que ayer Jorge Ameal le pidió: que renuncie.
Y aunque la dimisión aún no se ha hecho pública, los candidatos ya danzan en la rueda de los aspirantes al banco que sólo Carlos Bianchi supo cómo ocupar.
La cuestión no es sencilla, pero sí clara: Boca quiere pesificar los contratos de todos los jugadores del plantel, pero el conflicto se presenta porque el manager de la institución, Carlos Bianchi, percibe un suculento contrato en dólares.
Esto hace que el club sueñe con que el "Virrey" deje de lado los pruritos, también llamados clásulas, y se vuelva a calzar el buzo de entrenador, algo que significaría mucho más que matar dos pájaros de un tiro, porque Boca tendría como DT al técnico que lo hizo más felíz, porque no necesitaría invertir dinero en una nueva contratación (Bianchi pasaría a ganar como entrenador lo que ya gana como manager), porque colmaría las expectativas de dirigentes, hinchas y, sobre todo, jugadores, y porque sabe que cualquier técnico estará en riesgo con Bianchi como sombra.
Cualquiera excepto uno: Alfio Basile. El nombre del "Coco" suena por el barrio "xeneize" desde que a Carlos Ischia se le cortó la cuerda floja en la que estaba.
Basile es, ante todo, amigo de Carlos Bianchi y por eso éste lo respladaría y defendería a capa y espada: le traería los jugadores que quiere, le daría confianza en sus decisiones y, a diferencia de lo que pasó con Ischia, le aportaría sus opiniones para el bienestar del equipo.
Esta posibilidad es la más firme dentro de un marco crítico de situación que incluye recorte de presupuesto y mano dura en un plantel que ya no soporta los privilegios con los que cuenta Juan Román Riquelme.
En ese nombre, tal vez, esté el mayor obstáculo para "Coco", ya que el crack es un "niño mimado" de Basile que, de transformarse en el sucesor de Ischia, tendrá que saber el enganche caprichoso ya no tiene lugar entre sus compañeros.
Uno que, más por ilusión que por realidad, también quiere escuchar su nombre entre los candidatos a suceder a Ischia es el "Patrón" Bermúdez.
El ex defensor de Boca basa sus argumentos en la amistad que también lo une con Carlos Bianchi, aunque al colombiano le juega en contra su falta de experiencia, en momento en que la institución no está en condiciones de andar probando recetas mágicas.
Si algo podría hacer Bermúdez para que la balanza cominence a inclinarse es, por ejemplo, iniciar una dupla técnica con Guillermo Barros Schelotto, pero el mellizo aún despunta su vicio futbolístico en el Columbus Crew de los Estados Unidos donde, como en Boca, se ha convertido en un verdadero ídolo.
El río suena en Boca, pero el club no quier agua, sino un DT que les devuelva la gloria.