El partido aparte que jugaron Boca y Banfield por la ropa que utilizarían lo ganó el visitante, luego de que se amenazara con la posibilidad de suspender el cotejo debido a que los locales no querían cambiar su tradicional vestimenta.
La historia es así: como Banfield iba a utilizar su vestimenta alternativa, que podía confundirse con la tradicional de Boca, se le pidió al delegado local que la cambiara.
El pedido del árbitro Néstor Pittana encontró una negativa por parte del plantel xeneize, cuyos integrantes adujeron con la amarilla con la franja azul nunca les va bien.
Sin embargo, Pittana se puso firme y amenazó con suspender el choque si no se acataba su medida.
Diario Popular informa en este sentido que ni siquiera la intervención del presidente de Boca, Jorge Amor Ameal, logró cambiar los hechos.
Los de Banfield, en tanto, apelaron a la suplente también por una cuestión cabalística, dado que con ella le habían ganado a Gimnasia y Esgrima La Plata.
Créase o no, lo cierto es que la intuición sureña pudo más, Banfield se llevó la victoria al imponerse por 3 a 2 y en Boca, más allá de que jugó mal, quedó la sensación de que la camiseta que le da mala suerte esta vez volvió a darle un resultado negativo.