Después de la polémica que generó la iniciativa del intendente de San Francisco, Martín Llaryora, de ofrecer alcoholímetros a los colegios porque los alumnos concurren a clases borrachos, se abrió un nuevo debate en la ciudad.
Según publica el portal cordobés La Voz del Interior, ahora la mirada no sólo está puesta sobre la falta de controles al consumo de los menores en boliches y bares sino también sobre el rol de los padres y la aplicación de políticas de Estado para abordar el tema de las adicciones entre los adolescentes.
Mientras los concejales sanfrancisqueños se vienen reuniendo con distintas partes involucradas para consensuar la nueva ordenanza que regule la diversión nocturna y la venta de alcohol, el gobierno municipal salió a profundizar los controles y a aplicar sanciones más severas por infracciones en estos rubros.
De acuerdo a los datos brindados a La Voz del Interior, en las últimas semanas se labraron 80 actas de infracción a menores, a quienes se les detectator altos índices de alcohol dentro de locales nocturnos.
Personal del Tribunal de Faltas municipal indicó que de ese total, 32 padres serían notificados en los próximos días y deberían pagar multas que van desde los 100 a los 1.000 pesos.
Para aplicar sanciones a los padres por infracciones de sus hijos menores, no se dictaron nuevas ordenanzas, sino que se decidió aplicar con criterio más severo las existentes.
Varios municipios han aplicado este criterio en el último tiempo, por ejemplo, en materia de infracciones de tránsito.
También se está estudiando modificar los horarios de cierre de los centros nocturnos y coordinar esos límites con otros municipios de la zona, para unificar un criterio original.