El barrio de moda del DF se convirtió en un "pueblo fantasma"

La Condesa, una de las áreas más concurridas por el público joven, sufre por las medidas implementadas por el gobierno que incluyen el cierre de bares y restaurantes. En los pocos locales abiertos, las ventas cayeron el 90%

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 AP 162
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Una de las zonas de moda en la capital mexicana había logrado sobrevivir con dificultades a la crisis global y a una ley antitabacos. 

Pero ahora, con una mortal epidemia de influenza, La Condesa parece un barrio fantasma. Donde antes costaba conseguir una mesa entre decenas de restaurantes y bares, sólo se ven sillas apiladas y rostros desconcertados de encargados y trabajadores después del cierre dispuesto por las autoridades.

El gobierno de la populosa Ciudad de México decretó que los cerca de 35.000 restaurantes de la capital bajaran sus cortinas, entre las medidas para intentar frenar la epidemia que habría causado la muerte de 176 personas en el país.
 
"Hemos tenido un año difícil, eso es muy evidente en todos los restaurantes y bares. Pero no creo que haya, hasta el momento, un problema tan serio como el de hoy", dijo Francisco Gallardo, gerente de Café La Gloria, que también funciona como galería de arte.

"No queremos perder la tranquilidad ni pensar sólo cosas negativas. Estamos todos pensando que este problema dure lo menos posible", agregó el comerciante, rodeado por un restaurante vacío y que, como muchos otros, sólo puede ofrece comida para llevar, de acuerdo a las disposiciones oficiales.

La gripe también hizo huir a los turistas y la ocupación de los hoteles descendió estrepitosamente, de acuerdo con algunos establecimientos.

Tiro de gracia
La Condesa es uno de los barriosmás concurridos por los jóvenes, por sus tiendas de moda, de diseño, ropa de estilo "alternativo", foros culturales y modernos restaurantes internacionales.

Según los cálculos de las tiendas de la zona, el fin de semana la clientela se redujo a la mitad en este barrio rodeado de parques, luego que México anunció los primeros casos de la mortal influenza, que se está extendiendo por el mundo.

Y con las nuevas disposiciones que permiten sólo la comida para llevar, las ventas en los restaurantes se desplomaron.

Según estimaciones recogidas en La Condesa, las ventas en los locales abiertos cayeron en cerca de un 90 por ciento frente a la semana pasada.

Nadie habla aún de despidos, pero la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados afirmó que las medidas para atacar la expansión del virus afectarían a 450.000 trabajadores del sector en la ciudad.

"Ojalá que todas estas medidas sean para normalizar la situación durante la próxima semana, aunque hasta ahora no es claro eso", dijo Arturo Rodríguez, de 38 años y gerente de El Péndulo, una "cafebrería" que debió cerrar su área de cafetería y sólo funciona como librería.

Millones de mexicanos se recluyeron en sus casas a pedido de las autoridades capitalinas y federales, que cerraron escuelas, estadios, iglesias y museos para evitar los lugares congestionados.

"Nosotros también lo sentimos porque es la misma clientela. Tanto a los restaurantes como a nosotros nos afecta. Antes, al día, entraban de 50 a 60 personas. Hoy sólo atendimos a entre 5 a 10", dijo José Antonio Monroy, de 30 años, vendedor de la tienda de calzado deportivo Converse en La Condesa.

En tanto, en el distrito Roma, vecino a Condesa, muchos compararon la situación de calles desoladas con un devastador terremoto. "Yo viví en esta colonia en el temblor de 1985, y es una situación similar", dijo Rodrigo Ponce, un ilustrador de 31 años.

En una capital usualmente energética y vibrante, la desolación ocasionada por la influenza porcina se deja sentir por todos lados.

"Yo tenía ganas de festejar el cumpleaños de mi novia en un bar, pero nos vamos a quedar con las ganas. Ni los cafés están abiertos", dijo Claudia, una universitaria de 21 años, mientras abrazaba a su pareja Illiana en la Zona Rosa, un "área tolerante" en el corazón del DF y muy cerca de La Condesa.
 
Una docena de dueños de restaurantes protestaron ayer en el monumento conocido como El Ángel de la Independencia en la concurrida avenida Reforma, portando pancartas como De virus me como un taco, en rechazo a los días de restricciones en sus ventas, dijeron medios locales.