La Iglesia llamó a un renacer "moral" y "espiritual"

Los obispos expresaron en sus mensajes pascuales su preocupación por la difícil situación mundial y por la injusticia social. Alentaron a los argentinos a celebrar la Pascua en unidad y en paz

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 DyN 162
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Los obispos expresaron en sus mensajes pascuales la preocupación de la Iglesia por el clima de crispación generalizada, la difusión sin freno de la droga, el incremento de la violencia y el aumento de las situaciones de pobreza e injusticia social.

Los prelados hicieron un fuerte llamado a la esperanza y alentaron a los argentinos a celebrar la Pascua en unidad y en paz, sin dejar de reclamar a la clase dirigente que conduzcan al país a un renacer moral y espiritual mediante acciones y ejemplos de bien común.

A continuación algunos de las reflexiones pascuales: Jorge Bergoglio (Buenos Aires): "Cuántas veces nosotros pasamos por momentos oscuros, de pasión, de dolor, de sinsentido. No perdamos la esperanza. No pierdas la esperanza Él te la ganó. No te dejés robar la esperanza porque en su victoria está nuestra victoria".

Héctor Aguer (La Plata): "Argentina es un país que por momentos desconcierta; un país lleno de posibilidades y sin embargo lo vemos deshilachado, sin rumbo, sin destino. Pareciera que todo tiene que renovarse y sin embargo todo vuelve hacia atrás... Se habla con tanta frecuencia de una mejor distribución de la riqueza, pero vemos que pasan los años y al mismo ritmo la riqueza pasa de manos. Ahora está en otras manos, pero son siempre pocas y siempre para frustración de los más pobres, de los pobres de siempre y de los nuevos pobres, que son muchos".

José María Arancedo (Santa Fe): "La falta de lazos de solidaridad se percibe en una sociedad herida por el flagelo de la droga y la violencia... Hoy que la dirigencia debe asumir la responsabilidad que le cabe ante la grave situación de pobreza del país".

Luis Villalba (Tucumán): "Nos intranquiliza el aumento del consumo de la droga que es signo de muerte, especialmente para la franja más preciosa y más frágil de la sociedad: los niños y los jóvenes. También la violencia y la inseguridad con sus consecuencias de muerte de todo tipo".

Andrés Stanovnik (Corrientes): "Hoy necesitamos de la sabiduría del crucificado para transitar con serenidad la crisis que nos golpea y para no dejarnos tentar por la violencia y por los intereses mezquinos? La sabiduría de la cruz nos da fuerzas para perseverar en el diálogo, aun cuando muchos intentos fracasen".

Carlos Ñáñez (Córdoba): "Acortemos distancias, recorramos un camino de reencuentro y después reconozcámonos como hermanos. Aceptemos cada vez más a nuestros hermanos".

Obispos patagónicos: "Muchos sienten miedo porque los sueldos alcanzan cada vez menos para cubrir necesidades cotidianas de una familia trabajadora o porque la violencia, tan extendida a todos los niveles, pareciera imponerse como el único camino para logra algo o para ser escuchado".

Martín de Elizalde (Nueve de Julio) "En nuestra propia Patria seguimos sin poder aparentemente superar las antinomias e incompatibilidades, para alcanzar, en la paz social, el bien de todos. No se trata solo de una divergencia sobre políticas económicas; se ha convertido en un debate que divide y enfrenta a la sociedad, y que pone en peligro la paz y el desarrollo ordenado y sereno de la vida nacional".

Ricardo Faifer (Venado Tuerto): "Hay que manifestar la Pascua en el paso de la vieja levadura del individualismo que olvida y excluye al hermano al pan nuevo de la comunión fraterna que se acuerda del hermano y lo incluye; de la vieja levadura del disfrute egoísta y del consumismo avasallador al pan nuevo del compartir solidario y de la sabia sobriedad en el uso de los bienes; de la vieja levadura del voto cautivo en el clientelismo al pan nuevo del voto responsable y sanamente crítico".