Europa analiza la posibilidad de castrar a sus violadores

La República Checa es objeto de severas críticas por castrar quirúrgicamente a los abusadores sexuales, pero cada vez son más los países europeos que analizan esta medida

The New York Times 162
The New York Times 162

Luego de un caso en la República Checa, donde recientemente un violador condenado a perpetua, Antonin Novak, pidió ser castrado, en Europa se instaló el debate de si la castración puede ayudar a rehabilitar a los delincuentes sexuales violentos.

"No puedo vivir sabiendo que puedo provocarle un daño a alguien", dijo una vez en una entrevista. "Ahora vivo una vida productiva. Quiero transmitirle a la gente que esto ayuda", según publica hoy el portal The New York Times.

El Consejo de Europa de lucha contra la tortura considera la castración quirúrgica como "invasora e irreversible", y exigió a la República Checa dejar de ofrecer esta intervención a los delincuentes sexuales.

La República Checa permitió que al menos 94 presos sean castrados quirúrgicamente en la última década. Es el único país de Europa que utiliza este procedimiento.

El método
Una hora de operación implica la eliminación del tejido que produce la testosterona. Argumentan que es la manera para domar los impulsos sexuales que sufren los violadores.

En estos días esta intervención suele ser utilizada para el tratamiento de cáncer testicular y en algunos casos avanzados de cáncer de próstata.

Ahora, más países de Europa estudian la posibilidad de obligar o permitir la castración de delincuentes sexuales violentos.

Polonia se convertirá en la primera nación de la Unión Europea para dar a los jueces el derecho de castrar a algunos pedófilos condenados, utilizando medicamentos hormonales para frenar el apetito sexual.

El impulso para el cambio fue luego de que un hombre fuera condenado por dejar embarazada dos veces a su joven hija.

España también considera la idea de implementar la castración química.

En República Checa, el tema fue traído el pasado mes, cuando Antonin Novak, de 43 años, fue condenado de por vida tras violar y matar a Jakub Simanek, un niño de 9 años de edad que desapareció el pasado mes de mayo.

Antes de cometer esta violación, Novak permaneció cuatro años y medio en prisión en Eslovaquia, pero lo sometieron a tratamiento ambulatorio por falta de pruebas. Los defensores de la castración quirúrgica sostuvieron que si lo hubieran castrado, la tragedia podría haberse evitado.

Hynek Blasko, el padre de Jakub, se manifestó indignado porque los grupos de derechos humanos estaban poniendo los derechos de los delincuentes por encima de los de las víctimas.

Ales Butala, un abogado esloveno de derechos humanos, sostuvo que la castración quirúrgica es contraria a la ética, porque no es médicamente necesario y porque los hombres castrados son privados del derecho de reproducción.

Un estudio danés realizado en la década del sesenta reflejó que la repetición de delitos sexuales luego de la castración se había reducido en un 80 por ciento.

Pero los grupos de derechos humanos dicen que estos estudios no son concluyentes, ya que dependen de la libre presentación de informes por los delincuentes sexuales. Otros expertos sostienen que la patología de los violadores está en el cerebro y no se puede curar con cirugía.

En varios estados de los Estados Unidos, incluyendo Texas, Florida y California, permiten ahora la castración química para algunos delincuentes sexuales condenados.

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