La investigación fue realizada por el programa Spiegel TV, y asegura que 1,95 toneladas de cabello rasurado a las víctimas asesinadas en Auschwitz terminaron en la industria textil durante la II Guerra Mundial.
El fabricante alemán de componentes para coches Schaeffler, actualmente pendiente de recibir ayudas estatales por problemas de liquidez, negó esta versión.
El director de comunicación de la compañía, Detlef Sieverdingbeck, aseguró que esas informaciones aparecidas en varios medios a lo largo de las últimas semanas son "totalmente incorrectas", según divulgó la agencia Efe.
Sieverdinbeck subrayó que el historiador encargado de investigar el pasado de la compañía durante la II Guerra Mundial, Detlef Schöllgen, nunca halló indicios de que la empresa, ubicada entonces en la localidad de Kietrz, la actual Polonia, utilizara pelos de judíos asesinados en las cámaras de gas de Auschwitz.
El propio Schöllgen corroboró la versión de Sieverdingbeck y aseguró que durante los dos años que duró su investigación (2005 y 2006) basada en el análisis de todo tipo de actas relacionadas con la empresa en Alemania y Polonia nunca halló "ni una sola pista que condujera a Auschwitz o al complejo relacionado con el cabello de prisioneros".
Las sospechas que apuntan en esa dirección fueron formuladas recientemente por el subdirector del departamento de investigación del Museo de Auschwitz, Jacek Lachendro.
En declaraciones al programa de televisión Spiegel TV, Lachendro dijo que al término de la guerra se encontraron 1,95 toneladas de pelo, "rasurado de las cabezas de las víctimas antes de que fueran gaseadas", en la fábrica de textiles de Schaeffler.
Además, Lachendro mostró una muda de ropa presuntamente fabricada con el pelo humano hallada supuestamente en la fábrica al término de la guerra.
Por otra parte, Lachendro aseguró que existen transcripciones del interrogatorio de antiguos trabajadores de la fábrica que afirman que en 1943 dos vagones de tren cargados de pelo llegaron a la fábrica de Kietrz.
Los análisis realizados posteriormente por las autoridades polacas revelaron que se trataba de pelo humano que contenía restos de Zyklon B, el veneno empleado en las cámaras de gas de Auschwitz.
La proximidad de esta fábrica con este campo de exterminio (a apenas tres horas en coche) hace pensar que el cabello podía provenir de esas instalaciones, las más mortíferas puestas en marcha por los nazis, donde murieron más de un millón de judíos.
"A pesar de todo no se puede afirmar con total seguridad que el pelo viniese de prisioneros judíos recluidos en Auschwitz", explicó Mensfelt, ya que existieron otros campos de concentración donde también murieron miles de personas.
Schöllgen, por su parte, insistió en que no podía comentar aseveraciones relacionadas con algo que él mismo nunca pudo corroborar y alentó a los responsables de Auschwitz a dar evidencia de lo que se está asegurando.
El historiador, quien sí descubrió durante sus investigaciones que Schaeffler, como tantas otras empresas alemanas en la época, empleó a trabajadores forzosos durante la guerra, mostró su extrañeza ante el hecho de que si las acusaciones del cabello eran conocidas en Polonia, no se utilizaran durante el juicio que se siguió en ese país contra uno de los dos fundadores de la empresa, Wilhelm Schaeffler.
El cuñado de la propietaria actual, Maria-Elisabeth Schaeffler, adquirió en 1940 la citada fábrica, que había pertenecido a un judío huido años antes de los nazis. En 1942, la empresa fabricó material de armamento para el Tercer Reich, además de mantener una planta textil.
En 1946, Wilhelm Schaeffler fue detenido por soldados americanos y entregado a las autoridades polacas, que lo condenaron por haber participado en la liquidación de propiedades judías y polacas. Tras pasar en la cárcel cuatro años, fue puesto en libertad en 1951.