"La calle permanecerá cerrada al tránsito, siempre, para toda la vida y no me vengan con que tenemos que entender que es una arteria principal y todo el bla, bla, bla", comienza la carta de Nilda Gómez que el 30 de diciembre de 2004 perdió a su hijo, Alexis Benitez.
Durante una cadena de emails que los padres comparten a raíz de los diversos foros en donde intentan mantenerse unidos y conocer las novedades de la causa, la carta de Gómez se impone por la bronca y la indignación que manifiesta ante el anuncio por parte del Gobierno de la Ciudad de trasladar el santuario a las víctimas de Cromañón hacia un lugar cercano para así volver a tener una de las vías de accesos más importantes de la zona de Once.
"Deberán entender que la arteria principal en mi vida era mi hijo como en la vida de todos nosotros, los padres, familiares, sobrevivientes y amigos de los chicos masacrados en Cromañón", sostiene la madre que preside la ONG Familias por la Vida.
En varias oportunidades, Gómez se refiere a lo sucedido como "una masacre" y destaca la responsabilidad de los funcionarios de turno, con nombre y apellido. "Aunque prefieren decir "tragedia", fue, es y será una MASACRE, una masacre evitable, con muchos responsables políticos y materiales, y sucedió en Capital, en el Barrio de Once, en la calle Bartolomé Mitre entre Jean Jaures y Ecuador, lugar que permanece cerrado AL TRÁNSITO y que no se va a abrir nunca si pretenden que por allí pase el parque automotor de la ciudad de Buenos Aires".
La misiva culmina: "(...)señores las vidas se perdieron por la ineficiencia de un estado corrupto. ¿Hasta cuándo lo vamos a permitir? El santuario no se toca! Cuidado!"