Fuentes judiciales informaron que la medida fue ordenada por el juez de instrucción porteño Mariano Scotto, quien el 30 de diciembre último detuvo a Curatola en un country de la localidad bonaerense de Hudson.
En la misma resolución, el magistrado procesó a Silvina Amestoy, una
que es esposa del empresario, a quien
En ambos casos, los voceros explicaron que el juez Scotto decidió dejarlos en libertad en base al plenario Díaz Bessone, dictado en octubre por la Cámara de Casación Penal y de cumplimiento obligatorio para los tribunales inferiores.
Ese polémico fallo estableció
, por más que esté acusado de un delito grave, y que sólo se podrá ordenar su prisión preventiva si el juez considera que existe peligro de fuga o de entorpecimiento de la investigación.
A diferencia de Curatola, que tiene una condena de dos años y medio de prisión por estafa y estuvo prófugo en Miami,
Sin embargo,
de 16,2 millones de pesos en el caso de Amestoy y de 6,2 millones en el de Clemente Curatola.
, pero se consideró que
.
El resto de los miembros de la "banda" procesados son cómplices de Curatola que tuvieron participación en la maniobra para concretar las estafas: Juan José Tours, Juan Carlos Amestoy, Abel Irianni, Eduardo Massad y Diego Barrera. En tanto, se dictó el sobreseimiento de Patrick Samuel y la falta de mérito de Pablo Carballo y Marcela Brook, también investigados en el expediente.
En esta causa se investigan estafas cometidas contra al menos 1.200 personas que
, aunque se estima que
, cifra que surgió de contratos secuestrados en la casa de Curatola cuando se inició esta causa en la justicia federal.
En 2001, Curatola -ex vendedor de seguros- formó la empresa que lleva su apellido para asesorar a gente interesada en inversiones con brokers del exterior y tuvo una
.
Algunos aprovecharon esta oferta para retirar dinero del país en plena crisis por el corralito financiero en 2001. Por eso el detenido abrió cuatro oficinas en la Capital Federal y al menos veinte en el interior.
Desde entonces, Curatola comenzó a pedir a los clientes que depositaran su dinero en el Commercial Bank de Bermudas y, si bien al principio seguían cobrando dividendos,
En la causa que investigó el fiscal federal Guillermo Marijuán, luego enviada a Scotto y al fiscal Marcelo Solimine, se determinó que
También se reunieron elementos que confirman que Forexvan pertenecía a Curatola y que para que los clientes no sospecharan abrió "oficinas virtuales" en distintas ciudades del mundo, entre ellas Londres, Tokio, Sidney, Shangai, Luxemburgo y San Petersburgo.
Entonces, si algún inversor llamaba a esas supuestas sucursales, un empleado decía pertenecer a Forexvan y nadie dudaba de la existencia del fondo de inversión.