Con sólo ser un usuario registrado en www.fotolog.com, es posible convertirse en flogger. Su nombre proviene precisamente de la abreviatura de este sitio, al que según la jerga joven, se lo llama simplemente flog.
Desde ese momento, lo que hay que hacer es subir fotos con diversos looks y rezarle a "San Internet" y a sus misterios, que muchos otros floggers empiecen a "meterse" en la página y la firme (dejen algún comentario).
De hecho, el principal parámetro para medir la popularidad de un flogger es la cantidad de visitas que recibe en su sitio. A partir de allí, empiezan a ser reconocidos y admirados por otros adolescentes y es cuando entran en escena los boliches, los organizadores de eventos y las empresas, que utilizan sus imágenes para promoción.
El cachet de un flogger para desfilar o hacer un acto de presencia en una disco oscila entre los 600 y los 4.000 pesos. También, Nike pagó una importante cifra a Cumbio, la flogger más conocida por ser su imagen. Esta misma chica de 17 años, Agustina Vivero, sacó un libro en el que cuenta sus vivencias.
Estos son los principales negocios en los que un flogger puede participar. Si son populares, cada uno de ellos es una empresa sumamente rentable, que recauda cifras nada despreciables. Eso sí, tienen que estar dispuestos a sacarse aun más fotos, viajar a distintos destinos en combis y aviones y sonreir para las cámaras ansiosas de sus fans.