Hernán De Carli, dueño de la mansión en General Rodríguez, allanada en la causa de la "ruta de la efedrina", viajará este lunes al país luego de que el juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionato Márquez, lo acusó de estar involucrado en el tráfico de efedrina y quiere saber cómo hizo la fortuna.
En declaraciones telefónicas para un matutino, De Carli aseguró que no tiene "tanta fortuna", que su casa de Miami "es más deuda que otra cosa" y que se gana el dinero "exportando, importando y comercio, siempre en Estados Unidos, de todo lo que tiene que ver con computación".
"Es cierto, soy pendejo y fanfarrón, pero no tengo nada que ocultar", dijo Hernán De Carli vía telefónica, y agregó: "No conocí nunca a Sebastián Forza, Damián Ferrón o Leopoldo Bina, ni a ninguno de los mexicanos que están presos. Ni siquiera estaba en la Argentina cuando se cometieron los homicidios. La casa en Miami tiene más deudas de lo que vale: se la estoy por devolver al banco".
Cuando tuvo que responder a cómo hizo su fortuna, De Carli dijo: "En 1998 me fui a vivir a Estados Unidos, a Miami. Alquilé un departamento de mil dólares. Recién en el año 2000 compré mi primera casa, por supuesto con un crédito. Puse 80.000 dólares y el banco me prestó 420.000. La vendí en 2004 por 1.400.000 dólares. Esto se puede ver en los registros que se consultan en miamidade.com. Con la ganancia que obtuve y un crédito de 2.500.000 dólares, compré la casa de Bal Harbor, de 3.200.000 dólares. La tengo en venta desde hace dos años y no consigo comprador. Hoy en día debo todos los impuestos, volví a hipotecar la casa y, en concreto, sobre esa propiedad hay hoy deudas de más de 3.200.000 dólares, más de lo que vale. Está todo en los registros del municipio Miami Dade. En 2003, 2004 y 2005 me fue bien con los negocios de computación. Exportábamos a Europa, vendíamos en Sudamérica y dentro de Estados Unidos. A partir de 2007 me fue mal".
Por otra parte, afirma haber estado en Clorinda en septiembre, "pero no tuve nada que ver con los mexicanos ni con la efedrina".
Asegura que en esa oportunidad fue a Paraguay a hacer un negocio de compra de rieles de acero. "Me iba ganar una comisión por ser intermediario con un empresario chino de Estados Unidos. Tenía incluso algún otro posible cliente".
"Lo cierto es que decidí ir a Paraguay y sugerí hacerlo con mi camioneta, la Ram. Yo la había usado poco y nada y me parecía una buena oportunidad. ¿A usted se le ocurre que alguien que quiere hacer un negocio clandestino, de efedrina, va a usar una camioneta más que llamativa como la mía, con patente de Miami y un cartel de fantasía que dice SWAT?".
"El lunes le diré todo esto al juez y se lo probaré con documentos, mails y lo que sea. No le digo que estoy tranquilo, porque parece que me voy a comer unos días preso. Y yo nunca estuve preso, salvo aquella noche en una oficina de la Policía Federal. Me da cierto miedo, pero tengo que ponerle pecho a esto", finaliza.