No irá a juicio ex gobernador de Nueva York por el escándalo de prostitución

Por falta de evidencias, fiscales federales no presentarán cargos contra Eliot Spitzer, quien renunció hace 8 meses al cargo acusado de usar fondos públicos y de campaña en cabarets

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Los fiscales federales indicaron que no presentarán cargos penales contra Eliot Spitzer por su participación en un escándalo de prostitución, retirando una nube legal que rodeaba al ex gobernador de Nueva York desde su caída hace ocho meses.

El anuncio fue realizado ayer por el fiscal federal de Manhattan, Michael García, quien expresó que luego de una amplia investigación no se encontraron evidencias de que Spitzer o algún funcionario de su oficina usaron fondos públicos o de campaña en prostitutas.

"A la luz de las políticas del Departamento de Justicia en cuanto a ofensas de prostitución y las antiguas prácticas de esta oficina, así como el reconocimiento de parte del señor Spitzer de responsabilidad sobre su conducta, hemos concluido que el interés público no sería beneficiado al presentar cargos penales por este asunto'', dijo García.

Un arrepentido Spitzer emitió una declaración en la cual expresó su alivio porque no enfrentaría cargos.

"Aprecio la imparcialidad y profundidad de la investigación de la fiscalía federal y reconozco y acepto la responsabilidad por la conducta que reveló. Renuncié a mi puesto de gobernador porque reconocí que esa conducta era indigna de un funcionario electo. Nuevamente me disculpo por mis acciones'', dijo Spitzer.

El ex gobernador se encontraba fuera de la ciudad y no fue posible contactarlo para pedirle sus comentarios al respecto.

Cuatro personas se declararon culpables en meses recientes de manejar la operación de prostitución que causó la caída del funcionario.

Spitzer renunció el 12 de mayo luego de que se dio a conocer que era el sujeto conocido en documentos legales como el "cliente 9'', quien se reunió con una prostituta en un hotel de Washington, D.C.

García dijo que Spitzer reveló posteriormente que en varias ocasiones arregló que varias mujeres viajaran de un estado a otro para ejercer la prostitución. Las leyes federales señalan como un crimen el inducir a alguien a cruzar las fronteras estatales con propósitos contrarios a la moral.

El escándalo arruinó la prometedora carrera de Spitzer, quien ganó unas históricas elecciones en el 2006 con la promesa de combatir la corrupción.