Cromañón: la mayoría de los matafuegos, despresurizados

Las pericias llevadas a cabo sobre los matafuegos de Cromañón determinaron que en su mayoría estaban despresurizados. Los bomberos señalaron que los materiales con que estaban recubiertos los techos y otras zonas del local eran de rápida combustión

AFP 162

Al declarar como testigo, el inspector de bomberos de la Policía Federal, José Ibarra, reconoció tras un prolongado y enredado interrogatorio que "esos matafuegos" no estaban en condiciones para ser utilizados en un incendio como el que ocurrió en República Cromañón.

Ibarra, quien demostró no comprender la mayor parte de las preguntas que se le formulaban, es el autor de dos informes de la División Ensayos y Análisis Periciales de la Superintendencia de bomberos, realizados en los primeros días de enero de 2005, es decir a poco de sucedida la tragedia, referidos a los materiales de revestimientos, como las placas de poliuretano, guata y medias sombras.

El segundo informe, del 21 de enero del mismo año, es el específico referido a los matafuegos, según el cual 12 de los 15 matafuegos secuestrados estaban despresurizados, tres no los estaban, pero uno de estos, que funcionaba como extintor de agua, estaba sin la carga de este elemento.

Tras las sucesivas preguntas de las querellas y del tribunal, el perito -quien en la actualidad cumple funciones en el cuartel de bomberos del barrio de Versalles- explicó que las instrucciones para la realización de las pericias habían emanado de la División Prevención de la fuerza, y que las mismas se habían limitado a raíz de no contar con la "aparatología" necesaria.

Respecto del vencimiento de la recarga de los matafuegos, el testigo se desdijo y debió admitir, ante una aclaración de la defensa de Omar Chabán, que los que estaban en estado aptos se encontraban "dentro del año calendario", una inquietud que el empresario alcanzó a soplarle al oído a uno de sus abogados.

Por otra parte, el perito describió las pruebas efectuadas en las muestras de materiales secuestrados tras el incendio, dijo que se trataba de materiales muy combustibles y que en algunos casos después de ser encendidos y alejada la llama continuaban ardiendo y produciendo gases que podrían ser tóxicos.

En su experiencia empírica, Ibarra dijo haber sufrido los efectos de un humo "picante y algo de irritación en los ojos" cuando sometió la llama a esos productos.

En relación con las muestras de poliuretano señaló que algunas eran "poco combustibles", pero aclaró que ello se debía a que las mismas habían llegado al laboratorio con acumulación de agua, ("como una esponja", dijo) porque habían estado expuestas a las mangueras de los bomberos.

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