Aseguran que Salvador Allende no se suicidó

Un médico forense chileno puso en duda la versión de que el presidente se mató durante el golpe militar de 1973. Pidió un nuevo análisis para establecer las causas de su deceso

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El médico legista Luis Ravanal, que elaboró su informe a petición de dos abogados y sobre la base de la documentación disponible acerca de la muerte de Allende, sostiene que el dirigente socialista recibió dos disparos, de armas diferentes.

"Las lesiones descritas en el informe de autopsia del presidente Salvador Allende Gossens no son compatibles con un disparo de tipo suicida", asegura Ravanal, según un reportaje publicado en la edición de hoy de la revista chilena El Periodista.

La diputada Isabel Allende, hija del fallecido presidente (1970-1973) dijo al respecto que su familia tiene "la convicción" de que su padre falleció debido a un solo disparo.

"Como familia, nosotros sólo vamos a dar credibilidad a la versión que hasta ahora siempre han dado los médicos. No sé en realidad con qué propósito dan este tipo de informaciones que a nuestro juicio sólo descalifican la versión de gente que tiene una seriedad a toda prueba", afirmó la parlamentaria socialista.

Asimismo lamentó que "este tipo de noticias (se levante) justo cuando estamos a días de recordar 35 años de estos tristes sucesos. Esto en definitiva sólo trae dolor y no ayuda absolutamente en nada", concluyó.

Según el informe de la autopsia, realizado por José Luis Vásquez, médico del Hospital Militar, Allende murió a causa de "una herida de bala cérvico-buco-cráneo-encefálica reciente, con salida de proyectil", producida por un disparo "de corta distancia", probablemente "con el cañón del arma directamente apoyado sobre los tegumentos (tejidos)" y que pudo "ser hecho con la propia persona".

Las dudas sobre la veracidad de ese informe se basan, entre otras razones, en que el médico Vásquez es el mismo que en julio de 1976 certificó que el diplomático español Carmelo Soria había muerto en un accidente de tránsito, cuando en realidad, como se comprobó después, fue asesinado por agentes de la policía secreta.

Ravanal sostiene, sin precisar cómo, que constató la existencia de al menos dos impactos de bala, ocasionados por armas diferentes: uno que provoca un orificio de salida redondeado en la zona posterior de la bóveda craneana y otro que hace estallar el cráneo.

Agrega que, al no describirse en el informe de la autopsia signos de vitalidad en la herida sub-mentoniana (la primera), "es posible deducir que se trata de una herida pos-mortem.

A juicio de Ravanal, ese disparo "corresponde a los llamados de corta distancia, lo que demuestra que no ha sido efectuado a boca de jarro o con apoyo y por tanto no corresponde a una lesión típica de tipo suicida".

Hasta ahora, se ha aceptado como válida la versión, corroborada incluso por colaboradores de Allende que estaban en La Moneda el 11 de septiembre de 1973, de que cuando el Palacio ardía tras ser bombardeado por los golpistas el presidente prefirió morir a entregarse y se disparó en la barbilla con un fusil de asalto AK-47 con culata retráctil que le había regalado Fidel Castro.

En todo caso, Luis Ravanal concluye recomendando la realización de un nuevo análisis forense, para establecer con precisión causa y naturaleza de la muerte de Allende.

Tras su fallecimiento, su cadáver fue enterrado en una tumba marcada N.N. en un cementerio de Viña del Mar, donde permaneció hasta después de la recuperación de la democracia, en 1990, cuando fue trasladado a Santiago y sepultado en un mausoleo de su familia, en el Cementerio General.