El argentino que hoy puede aguarle la fiesta a Lanús

Maximiliano Antonelli es la carta más fuerte que presenta el Olmedo en ataque. Argentino e hincha de River, llegó a Ecuador hace apenas un mes. Antes del partido más importante de su vida tuvo una extensa charla con Infobae.com

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Gentileza: Diario La Posta 162

Alguna relación debe haber entre su metro noventa y dos de altura y la particularidad que mejor define su carrera deportiva: Maximiliano Antonelli es un jugador que ha dado constantes saltos; el último, el que le permite actualmente jugar la Copa Libertadores luego de una temporada (2007) en la que defendió los colores de Libertad de Sunchales.

Así fue: del Argentino B a la Primera de Ecuador. Al Olmedo, más precisamente, el equipo que hoy disputará, ante Lanús, el partido de vuelta del repechaje que le asegurará al ganador un lugar en el Grupo 2 del certamen.

Con defender la ventaja obtenida en el choque de ida (1-0), el pequeño club de Riobamba se meterá por cuarta vez en su historia en la fase de grupos del torneo más importante del continente. En el primer encuentro, disputado el jueves pasado, a Maxi no le pesó su condición de argentino para jugar a casi 2.800 metros de altura y ser el más desequilibrante del conjunto local.

"Allá hicimos un buen partido. Me veo bárbaro. El técnico habló conmigo y hoy voy de nuevo como titular. Tenemos que mantener la diferencia que logramos allá; sabemos que ellos van a salir con todo", le dice el goleador, de 26 años, a Infobae.com.

Goleador no es un oficio que haya mamado precisamente desde chico sino el capricho ?la visión- de algún DT de Inferiores. Es que Antonelli era un "5" aguerrido aun cuando iniciaba su carrera en Primera con la camiseta de su querido El Linqueño. Años más tarde, en 2003, con la "9" en la espalda convertía 56 tantos en una sola temporada?

Sus buenas performances en el equipo de la ciudad de Lincoln (que actualmente milita en la Zona E del Torneo Argentino B) le valieron aquellos primeros saltos, incluido uno ?el primero, en realidad- a Europa. Sí, fue después de un clásico de la ciudad ante Rivadavia en el que convirtió dos tantos. Fernando Signorini, ex preparador físico de Diego Maradona, lo vio e inició las gestiones para llevarlo a Italia.

Así llegó la chance de jugar en La Casertana, un humilde club con una desorganización similar a la de cualquier institución argentina. Falta de pago, huelga, descenso por incumplimientos varios. La situación hizo que su estancia no se prolongara demasiado, por lo que volvió a la Argentina y un día, cuando estaba a punto de firmar para La Plata FC, recibió un llamado del propio Caruso Lombardi, previa recomendación de su conciudadano Diego Castagno, actualmente una de las figuras del equipo de Diego Cagna.

Y dio otro salto. A Tigre, para disputar el Nacional B. No tuvo muchas oportunidades de mostrarse, pero se quedó con la experiencia y el trabajo físico de un equipo de la segunda categoría del fútbol argentino. Nada menos. Luego vino el pase a Libertad y, finalmente, la chance de Ecuador.

-¿Qué fue lo que más te sorprendió del fútbol ecuatoriano?
-El nivel en cuanto a trabajo, herramientas, lugares de concentración. Y, claro, el hecho de jugar contra equipos de alto nivel como Lanús. La verdad es que hay un nivel bárbaro, ahora mismo estamos concentrados en un hotel que en otro momento hubiese sido sólo un sueño.

-¿Te adaptaste rápido?
-Al principio me costó, fueron 21 días de trabajo para adaptarnos. Te falta el aire, te quedás sin piernas. Somos cuatro argentinos (Cristian Badaracco, Lucas Godoy, Sebastián Vezzani y él) y de a poco nos fuimos adaptando.

-¿Fue muy grande el cambio, teniendo en cuenta que todos ustedes llegaron desde la tercera categoría del fútbol argentino?
-Claro, los cuatro estábamos en el Argentino A y la verdad que sí, es loco ahora lo de la Libertadores. En mi caso, antes de arreglar en Sunchales me habían contactado del Olmedo, pero era difícil, así que en aquel momento, antes de quedarme sin nada, agarré lo de Libertad. Los ecuatorianos me siguieron y seis meses me volvieron a llamar. Hoy me cuesta estar lejos de mi familia. Por suerte vivimos los cuatro argentinos en el mismo lugar y nos llevamos muy bien.

-¿Cómo es el hincha del Olmedo? En el partido de ida dio la sensación de que no "reventaron" la cancha como suele suceder en partidos de Copa?
-Pasa que el estadio es muy grande y el Olmedo es un equipo chico. Sí es cierto que a la gente le cuesta incentivarse. En Barcelona, en Quito o en Guayaquil, en cambio, las canchas se llenan.

-¿Existe presión? ¿Ya llegó a Ecuador la famosa "violencia del fútbol"?
-Argentina es un caso muy especial. Ahora la gente presiona un poco, sobre todo porque el Olmedo ha sido protagonista en las últimas campañas, pero no es lo mismo. En los hoteles se ve mucha gente y nos siguen a cada lugar donde vamos. Pero en líneas generales, hay mucha gente trabajadora que se toma el fútbol con más calma.

-¿El Olmedo vendría a ser el símil de que equipo de la Argentina?
-(Piensa unos cinco segundos). El Olmedo vendría a ser un Racing. En los últimos diez años ha tomado mucha influencia. Bueno, no sé si un Racing, es más bien un club chico.

-¿De qué equipo sos hincha en la Argentina?
- De River. Ah, y de El Linqueño, de corazón.

-¿Cuál es el clásico del Olmedo? ¿Lo ves parecido a un River-Boca o a un Rivadavia-El Linqueño?
-(Risas). No, no es para tanto, pero te digo que se vive bastante lindo. El más importante es contra el Macará, que es una ciudad que queda muy cerquita de Riobamba. Hay mucha rivalidad, incluso el partido de presentación este año lo hicimos contra ellos. Les ganamos 2-0 y yo hice un gol.

-¿Extrañás El Linqueño?
-Sí, extraño, más que nada porque tengo mis amigos allá. Ojalá pueda volver, mi meta es terminar mi carrera ahí. Tengo una cuenta pendiente que es el ascenso, una de las cosas que más me hubiera gustado regalarle a la gente.

-¿Cuál será la clave para mantener la ventaja hoy?
-Tal vez podamos complicarlos con alguna pelota parada. Tenemos jugadores altos?

-¿Aprovechó el técnico tu condición de argentino para recabar información?
-Siempre algo hay? Y además ya teníamos vista alguna jugadita de pelota parada de Lanús, como el gol que le hacen a Tigre el año pasado. Yo jugué con muchos de ellos. La verdad que analizamos mucho este partido.

-¿Es posible el batacazo?
-Tenemos mucha fe, en lo deportivo sería bárbaro. Volveríamos de nuevo a la Argentina (ingresarían al Grupo 2 donde ya están Estudiantes de La Plata, Danubio de Montevideo y Deportivo Cuenca, también de Ecuador). Acá está mi gente, la posibilidad de visitar o ver a mi familia. De hecho muchos viajaron desde Lincoln para ver el partido.

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