Stalin, el joven que enfrenta la prepotencia de Chávez

Se trata de uno de los principales líderes del movimiento de estudiantes que se opone a la autoritaria reforma chavista. De origen humilde y convicciones marxistas, el más eficaz de los opositores. Sus palabras

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Con un llamativo nombre, uno de los que provocó hace un tiempo la ira del bolivariano que quiso censurar las extravagancias a la hora de dar identidad a los recién nacidos, Stalin González, se ha convertido en la cara más visible del movimiento universitario que salió a las calles en respuesta a la decisión de Hugo Chávez de cerrar el canal RCTV.

A punto de recibirse de abogado, con apenas 26 años, encabeza la oposición a los planes del bolivariano de querer perpetuarse en el poder y está lejos de ser un opositor más o un "hijito de papá" de los que habla Chávez cuando ataca a los estudiantes.

Stalin es hijo de un dirigente obrero comunista, amante tanto de Simón Bolívar como de Joseph Stalin, por lo que decidió ponerle ese nombre; fue miembro del partido marxista-leninista Bandera Roja hasta el año pasado; afirma que nunca apoyó a Chávez y que usa remeras rojas en las marchas contra el gobierno. "Ese color no es de él, como tampoco lo es este país", dijo en una entrevista con La Nación.

Lo peor es lo que no se dice
Atacó duramente la reforma ideada por Chávez y dijo que "por la manera inconsulta en que se hizo; lo peor que tiene la reforma es lo que no dice". Y aclaró: "Este país tiene graves problemas de desempleo, vivienda, escasez y seguridad. La reforma no plantea nada sobre los problemas reales de los venezolanos. Sólo apunta a que el gobierno se quede más tiempo y con más poder".

Stalin, ahora presidente de la Federación de Centros Universitarios, señaló que el protagonismo de los estudiantes como oposición radica en la falta de un movimiento social que ellos están construyendo. Y con respecto a la participación de la izquierda dentro del gobierno se refirió a la misma como "nueva". Y expresó: "La izquierda tradicional no está con Chávez; esta es la única revolución sin estudiantes ni sindicatos".

El final
Según su evaluación "esta es la última batalla para el gobierno y si pierde, es el final, porque el gobierno ha querido convertir esto en un plebiscito; por eso, si gana el 'no', pierde Chávez, no su propuesta".

Repudió los grandes distanciamientos que hay entre los venezolanos en las calles y hasta dentro de las familias por la división impuesta por el bolivariano ante un "no" o un "sí". "No puede ser que nos tengamos tanto odio en las calles", dijo.

Y con respecto a la violencia en las calles dijo que "a quien favorece es al gobierno, que está tratando de hacer algo para suspender las elecciones o para enturbiar el asunto y que la gente no vaya a votar".