El ex intendente nació el 26 de noviembre de 1952 en Baigorrita, Partido de General Viamonte, Provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de trabajadores rurales.
Según su propia biografía, desde temprana edad se desempeñó como peón de albañil y luego como ayudante de panadería. Pero sus días fuera de las filas policiales durarían poco, ya que con sólo 16 años ingresó a la Escuela Superior de Policía Juan Vucetich.
Desde que comenzó su carrera como Policía, según distintas versiones, siempre demostró su orgullo por pertenecer a tal institución. De carácter fuerte y con un discurso duro y frontal, Patti ha ganado adeptos y detractores por sus comentarios sobre "aplicar la ley" de cualquier forma.
En varias apariciones públicas se lo escucho decir que "tomaría un arma" y él mismo "los iría a buscar", refiriéndose a los delincuentes cuando se enfrentaba, como intendente, a los vecinos de Escobar que exigían por seguridad.
En 1993 dejó la fuerza policial y ese mismo año fue designado Interventor del Mercado Central tras una decena de denuncias por corrupción en el lugar.
A partir de su relación con el Gobierno de aquel entonces, el ex policía se afilió al Partido Justicialista y a fines de 1994 inició su campaña política como candidato a Intendente de Escobar, cargo al que accedió en 1995 y en el que fue reelecto en 1999.
Las denuncias
El pasado de Luis Patti marcó fuerte sus pasos en la política. Particularmente, muchos de los que confiaron su voto al ex policía lo hicieron, según diversas encuestas, por su perfil ligado a la seguridad y a la aplicación de la ley.
Pero, las dudas caen siempre con respecto a su paso por las diversas comisarías de la provincia de Buenos Aires, especialmente durante la última dictadura militar.
Sus comentarios nunca fueron esquivos a las formas de combatir el crimen ni de conseguir declaraciones, muchas veces, sin tener límites.
Entre las denuncias que se conocieron pero las que en su mayoría no fueron probadas o llevadas con el debido proceso se encuentran aquéllas emanadas por diferentes organizaciones de Derechos Humanos.
Entre algunas de las acusaciones que se le imputan, se encuentran la muerte de dos jóvenes en 1973, quienes habrían sido acribillados por el ex intendente de Escobar cuando era policía.
Asimismo, sus lazos con el círculo íntimo del general Ramón Camps, jefe de la Policía Bonaerense en aquel momento, lo ponen más cerca de los crímenes de lesa humanidad cometidos en la última dictadura militar.
El propio Luis Gerez acusó a Patti de haber estado durante su cautiverio en la Comisaría en la que fue detenido por aquellos oscuros días. Varias versiones coinciden que por esas épocas, el ex policía era conocido como ?El Loco?.
Los casos clave
El caso por el que Patti está detenido es uno de los tantos que se le atribuyen, pero en esta oportunidad el valor de la prueba encontrada ayudó a que el juez Alberto Suarez Araujo, junto a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, solicite la detención.
El caso en cuestión corresponde al secuestro, tortura y asesinato de Gastón Goncalvez, Diego Muñiz Barreto y Carlos Souto, en 1976, año en el que Patti se desempeñaba como oficial subinspector de la comisaría de Escobar.
Según testigos de la causa, antes de ser asesinado, Goncalves fue torturado en esa comisaría bonaerense, con la participación directa de Patti, y su cadáver y el de otros militantes fue abandonado el 2 de abril de 1976 en el paraje "El Cazador", sobre la ruta 4, según surge de las pruebas de la carátula.
Su cuerpo fue encontrado en 1996 en el cementerio de Escobar junto al de otros tres militantes por el Equipo de Antropología Forense, que determinó que estas cuatro personas fueron fusiladas y posteriormente incineradas.
El Equipo Argentino de Antropología Forense ya había identificado los restos de la esposa de Goncalves, Ana María del Carmen Granada, asesinada meses más tarde, el 19 de noviembre de 1976, durante un operativo conjunto entre el Ejército y las policías Federal y bonaerense.
En tanto, Souto fue secuestrado en la vía pública de Garín a los 18 años, en agosto de 1976, y no hay testimonio de que haya pasado por algún centro clandestino de detención.
Por su parte, Muniz Barreto y su secretario, Juan José Fernández, fueron secuestrados en Escobar en febrero de 1977 y fueron llevados a la comisaría de esa localidad, luego a la Unidad Regional Tigre y finalmente a Campo de Mayo.