Los chicos juegan poco

Según una investigación realizada por un especialista en desarrollo temprano, las múltiples actividades y la influencia de la televisión les quitó 12 horas semanales a los menores para dejar volar su imaginación

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Quizás los mayores se acuerden de los juegos para niños: la mancha, el poliladron, las escondidas, el terrome terrome, las bolitas, y tantos otros. Ahora, si uno le preguntara a los más chicos si saben de estas invenciones que disfrutaban los más grandes, posiblemente la respuesta sería un contundente "no".

Según el psicólogo David Elkind, especialista en desarrollo temprano de la Universidad de Tufts (EEUU), durante los últimos 20 años los chicos perdieron 12 horas semanales de tiempo libre, de las cuales se dedicaban 8 a juegos y actividades al aire libre.

En su libro "El poder del juego", Elkind también comenta que en el mismo período se duplicó el tiempo dedicado a deportes organizados y se quintuplicaron los minutos desgastados en actividades pasivas, como mirar televisión o jugar a consolas de video.

El lamentable fenómeno se originó en Inglaterra, luego de que una investigación de la Royal Comission Report indicó que si se agregaba una hora de actividades a los chicos en el preescolar, los menores tendrían mejores rendimientos en la escuela.

Sin embargo, estas "actividades" terminaron por quitarle tiempo de juego a los chicos y, según Elkind, su influencia fue nula o contraproducente.

En la Argentina, directores de escuelas, pediatras y educadores indican que los chicos llegan desganados a las aulas y son menos imaginativos, a la vez que presentan problemas de obesidad y trastornos alimentarios.

Opinan los que saben
Alberto Berro, director del colegio Pilgrims, de Béccar, dijo que "existe una tendencia a contaminar el mundo infantil con el estrés del adulto. Los padres no transmitimos a nuestros hijos nuestras propias experiencias de juego de la infancia. La tendencia es llenar la agenda con actividades extraescolares", publicó el diario La Nación.

"Hay un temor al vacío, a la agenda vacía. Sin embargo, es positivo que el chico tenga tiempo muerto, de no hacer nada, de aburrirse, porque desde el aburrimiento puede crear un juego que le permitirá desarrollar su imaginación. Habilidad clave para el proceso educativo", afirmó Berro.

Por su parte, el pediatra Eduardo Moreno Vivot, del Centro Médico Domingo Savio, de San Isidro, comentó que a su consultorio van "cada vez más preadolescentes cansados, desganados, mal alimentados, a las corridas. Están exigidos o saturados de hacer tantas actividades fuera del horario escolar".

"Veo a muchos menores exigidos, que desfilan por psicopedagogas y maestras particulares, cuando en realidad una posible solución sería cambiarlos a colegios menos exigentes, de jornada simple. Hay que mirarlos y cuidarlos más", dijo la psicopedagoga Natalia Montemarani, quien trabaja con estudiantes de colegios bilingües de doble escolaridad.

Así que, a modo de conclusión, dejen a los chicos ser chicos, dejen que su imaginación vuele como volaba la de los adultos hace 20 años y, como diría Elkind, "dejénlos jugar sin tanto horario".

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