Cuando en diciembre de 2005 el Ejecutivo firmó el decreto 383 que reglamentaba la ley 25.854, el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos, tuvo como objetivo centralizar los datos de todos aquellos que deseasen adoptar un niño, para así agilizar los trámites y transparentar este proceso.
Sin embargo, a poco tiempo de que se cumplan dos años de esto, poco ha cambiado. Sólo la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Santa Cruz y San Juan han adherido a la propuesta.
Cómo funciona la DNRUA
La Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (DNRUA), creada a partir de esta ley y que depende del Ministerio de Justicia, tiene como función colaborar con los jueces, que son los únicos que legalmente pueden otorgar a un niño en adopción.
Y su ayuda radica en administrar el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos. Se trata de un registro de segundo grado: si bien las provincias continuarán decidiendo a quién inscriben en su base de datos como posibles padres adoptivos, toda esa información pasará a la DNRUA para agilizar el trámite y evitar que las personas se trasladen por el país para anotarse en todas sus regiones.
Sólo una solución teórica
"La situación no ha mejorado" sostuvo Graciela Lipski, licenciada y directora de la Fundación Adoptare, en diálogo con Infobae.com. De acuerdo a sus palabras, esto se debe a que muy pocas provincias han adherido al proyecto, brindando sus listas de inscriptos. Por eso, considera que "este registro todavía es teórico, es más una declaración de deseo".
Para poner en marcha el registro único, Lipski afirmó que se necesita, en principio, "una base de datos altamente informatizada para que los chicos no queden en instituciones por mucho tiempo, ya que cuando pasan los tres años es más difícil que los quieran adoptar".
Cómo mejorar el sistema de adopciones
De acuerdo a la DNRUA, al 31 de julio de este año 1.938 legajos fueron admitidos (1.583 de ellos fueron presentados por matrimonios, 342 por familias monoparentales femeninas y 13 masculinas). Sin embargo, desde que se inicia el trámite hasta que se tiene al niño en brazos pueden pasar entre 5 y 6 años.
La tardanza en la obtención de la aprobación final lleva a que muchos chicos que podrían ser adoptados se queden en el camino, debido a que crecieron ?por lo que sus probabilidades de ser aceptados por una familia disminuyen drásticamente-.
"Es necesaria una campaña de difusión en la que se explique qué es adoptar a un niño grande y todo lo que esto implica", señaló Lipski. Los padres que se acercan a las instituciones o a los organismos oficiales con "fantasmas y miedos, muchas veces infundados y otras no tanto", deben ser sometidos a una preparación previa, y acompañados luego (tanto ellos como el niño). "Así, las probabilidades de éxito son mucho mayores", dijo la especialista.
La Fundación Adoptare cuenta con una revista en la que se ofrece asesoramiento con respecto a las adopciones. Está dirigida a todas aquellas personas interesadas: docentes, profesionales, familias que buscan adoptar un chico, etc. Se puede adquirir en la sede del organismo, sito en Panamá 494, 4º B, Ciudad de Buenos Aires.