Se trata de la Escuela Normal Manuel Belgrano, una de las más antiguas ubicada en la capital, en la provincia de Santiago del Estero, a la que diariamente asisten más 3 mil alumnos en distintos turnos.
Las autoridades del colegio intentan superar el trauma que provocó en los alumnos la muerte de cinco estudiantes, tres de ellos en trágicos accidentes de tránsito.
"La muerte de los cinco alumnos, tres de manera trágica, generó un tremendo pesar y angustia en la comunidad educativa, por lo que debemos aferrarnos a la fe, a la unión y a la fuerza para poder sobrellevar los momentos difíciles por los que atraviesa la comunidad educativa", dijo Graciela Velarde, vicedirectora del colegio.
La docente explicó que "ni los niños ni los adultos están preparados ante la muerte, mucho menos los compañeritos de los alumnos fallecidos, por lo que decidimos asistirlos espiritual y psicológicamente, principalmente en las aulas de noveno y quinto A, a las que asistían las chicas fallecidas".
"En el caso de la última tragedia, también llamamos a los padres para que vinieran a ayudarnos a contener a los chicos, porque se había producido un shock, incluso en las madres, que se encuentran muy afectadas", acotó.
Sobre los momentos vividos, la vicedirectora explicó que "los chicos comenzaron a llorar, miraban asombrados las aulas, no se podían concentrar en clase; fue tremento porque las víctimas eran personas muy queridas en la escuela".
"El psicólogo del colegio y los sacerdotes tratan de contrarestar comentarios adversos acerca de que la escuela está maldita, que hay que recurrir a curanderas o a quienes tiran las cartas para combatir el mal, cuando la realidad nos indica que debemos aferrarnos a la fe", concuyó.
En tanto, varios padres analizaban posibles cambios de escuelas para sus hijos, en un intento por superar el clima que provocó la muerte de los alumnos en poco menos de cinco meses.