Estas ceremonias, que se convirtieron en una tradición en Yemen y en otros países árabes e islámicos, aspiran a reducir los elevados gastos del matrimonio.
En la fiesta de hoy en Saná, organizada por el gobernante Partido General del Pueblo, los cien novios llevaron a cabo un tipo de baile típico con su tradicional traje de boda, compuesto por una túnica blanca, una chaqueta negra y el turbante decorado con tejidos de color dorado.
En vez del fusil "kalashnikov", que los yemeníes suelen llevar en el hombro durante la fiesta de la boda, los novios tenían esta vez una espada dorada con decoraciones.
Ninguna de las novias estuvieron presentes en la fiesta, de acuerdo con la tradición en este país de naturaleza tribal que aboga por la separación entre hombres y mujeres en este tipo de reuniones.
El ministro de Asuntos religiosos, Hamud al Hattar, ofreció a cada pareja una donación de 70.000 riales yemeníes (unos 260 euros), al tiempo que anunció la creación de una comisión gubernamental que se encargará de la organización de ceremonias similares en las 21 provincias del país.
Varios estados islámicos, entre ellos Irán, Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, organizan también ceremonias de este tipo -especialmente durante las fiestas religiosas o nacionales-, para ayudar a casarse a los jóvenes con menos ingresos.
A mediados de mayo pasado, 500 parejas de novios contrajeron matrimonio en una ceremonia similar en la ciudad de Ab, en el sur de Yemen, uno de los países más pobres de la Península Arábiga.
La compañía de teléfonos móviles yemení "Sabaphone" pagó en julio pasado los gastos de otra fiesta para ayudar a casarse a cientos de jóvenes yemeníes.