Britney Spears se quedó cómodamente sentada mientras veía a su perrito yorkshire terrier defecar sobre un vestido de diseñador de 6.700 dólares en una sesión de fotos para la revista OK!
"Yo no estaba en la sala pero pude oír los gritos de disgusto del estilista", dijo el miércoles a la agencia AP la editora en jefe de la revista, Sarah Ivens. "Su asistente lidió con eso al final... (Pero) hubo que pedirle que lo limpiara".
Spears también se limpió la grasa de las manos con otro vestido de diseñador, como si se tratara de "una servilleta", fue al baño en repetidas ocasiones dejando la puerta abierta y se quejó de que el vestuario seleccionado para la sesión fotográfica del 19 de julio no era lo suficiente sexy, corto o ajustado, según datos consignados por la publicación.
Después de tres horas, la cantante de 25 años se fue corriendo, con más de 14.000 dólares en ropa prestada encima, declaró Ivens en entrevista telefónica.
"Nunca antes vi una cosa así", expresó. "Definitivamente es la sesión más extraña que haya presenciado".
Representantes de Spears le habían ofrecido a OK! una entrevista exclusiva con la intención de relanzar la carrera de la cantante, dijo Ivens.
"Lo que resultó ese día fue un escándalo que nos dejó a mí y a todo el equipo bastante conmocionados y tristes, de verdad", indicó.
El publicista Brian Strong dijo que las fotos no se publicaron en su más reciente edición porque "no daban la talla".
Un representante del sello discográfico de Spears no respondió de inmediato una llamada telefónica y un e-mail en busca de comentarios el miércoles.
"Ella necesita un equipo realmente fuerte que la asesore en cuanto a lo que debe y lo que no debe hacer", opinó Ivens. "Y entonces, con eso, estoy segura de que podrá recuperarse. Tiene talento. Sólo necesita establecer bien sus prioridades".