El toque de queda, que entra en vigor a partir de las 15 (hora local), es consecuencia del atentado contra el mausoleo que aloja las tumbas de los imames Ali al Hadi y Hasan al Askari en Samarra, que también fue atacado el año pasado.
Después de aquel atentado, el 22 de febrero de 2006, se produjo una violenta reacción por parte de grupos de la mayoría chií del país, que hasta entonces habían sido las víctimas del odio religioso.
En apenas 24 horas, se incendiaron decenas de mezquitas suníes y se asesinó a cerca de un centenar de seguidores de esta rama del Islam.
La mayor parte de estas acciones vandálicas y criminales se produjeron en Bagdad, lo que llevó al Gobierno de Maliki a imponer rápidamente el toque de queda en la capital para que no se reproduzcan aquellas escenas.
Hasta el momento, no se informó de respuestas violentas en Bagdad, aunque sí se pudo constatar la formación de manifestaciones en Samarra contra el atentado.