El protagonista de Retroceder nunca, rendirse jamás se encontraba en un programa de televisión cuando se vio seducido por un grupo de brasileñas. Tentado por las curvas de una de las bailarinas, se atrevió a moverse con ella al ritmo de la música.
Con soltura y buen humor, Jean Claude Van Damme siguió los pasos de la morocha. Pero los movimientos sensuales, de a poco, fueron surgiendo efecto y tuvo que terminar el encuentro.
Notablemente avergonzado, el karateca intentó disimular su erección, pero fue inútil. Todos en el estudio estallaron en carcajadas, mientras él trataba de pensar en otra cosa.
Durante años, Van Damme estuvo ausente de la pantalla grande, pero ahora se encuentra planeando su gran regreso.
Holy Blood será la película de terror que contará con su talento. Allí podrá mostrase en un tipo de personaje muy diferente a los que interpretó a lo largo de su carrera.
El film de Sheldon Lettich abordará temas paranormales y de miedo. ?Tratará de lo oculto y sobrenatural con elementos terroríficos", destacó el director, según el sitio I watch stuff.
?A grandes rasgos, podríamos decir que será una mezcla entre El Exorcista y Expediente X?, intentó explicar.