Condoleezza Rice compareció sola ante la prensa y mientras que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, no ha hecho aún comentario alguno, pero el movimiento nacionalista que preside, Al Fatah, ha calificado la cumbre de "gran fracaso".
Al Fatah acusa a los Estados Unidos de mostrar poca "determinación política" frente a "la presión de Israel para que rechace el proyecto de gobierno palestino de unidad nacional", según dijo en un comunicado un dirigente del movimiento, Alhu Rani.
Rani califica de "confusa" la posición de los EEUU frente al acuerdo de La Meca, en el que Al Fatah se comprometió con el movimiento islamista Hamás a formar un gobierno de unidad nacional que respete los acuerdos pasados, inclusive los de Oslo, con la esperanza de así recobrar la confianza y las ayudas internacionales.
Rice, igual que el primer ministro israelí, Ehud Olmert, pide que el futuro gobierno palestino cumpla las condiciones del Cuarteto de Madrid: reconocer al Estado judío y los acuerdos suscritos en el pasado entre éste y los palestinos, así como la renuncia a la violencia.
Sin embargo, no exige, como sí hace Israel, reconocimientos explícitos y dice que hay que esperar a que esté formado el nuevo ejecutivo para juzgarlo.
La secretaria de Estrado informó, en una brevísima declaración ante los medios tras la reunión de dos horas y media, que las tres partes habían coincidido en que hay que avanzar hacia la solución de dos estados según los acuerdos ya pactados, y en que "un estado palestino no puede nacer de la violencia y del terror".
Pero, según Al Fatah, "con la visita de Rice no se ha conseguido ningún progreso hacia los objetivos señalados; así nunca estaremos en condición de reanudar el proceso de paz y de lograr el fin del boicot" de los principales donantes al ejecutivo palestino.
Para Olmert el principal resultado de la reunión es haber logrado mantener abierto un canal de comunicación con los palestinos.
"Debemos mantener abierto un canal de comunicación con los palestinos y el único posible es el presidente (Abbas), que fue elegido directamente por el pueblo y por lo tanto su autoridad no deriva de éste u otro acuerdo", dijo Olmert en alusión al pacto de La Meca.
"No queremos llegar a una situación en la cual no tengamos ningún canal de comunicación con el pueblo palestino; creo que eso sería un grave error", añadió.
El primer ministro israelí evaluó la cumbre en un foro muy particular: el grupo parlamentario de su partido, Kadima.
Rice había anunciado que Olmert y Abbas "habían decidido volver a reunirse pronto y expresaron el deseo de hacerlo con la participación y el liderazgo estadounidense para superar los obstáculos, lograr el apoyo regional e internacional y avanzar hacia la paz".
La secretaria de Estado no precisó si asistirá a la próxima cumbre palestino-israelí, pero indicó que piensa volver pronto.
Antes de la reunión, Rice advirtió, en una entrevista con el diario israelí Haaretz, de que se contentaría con lograr que arrancara el proceso de paz que está paralizado desde el año 2000, y dijo que "no pedirá a los socios que corran porque se podrían caer".
El momento de la reunión no era óptimo, debido sobre todo a que el gobierno palestino de unidad nacional se está gestando con participación islamista, y esto se reflejó en el gesto sombrío de Rice durante esta estancia y en los escasos contactos que las partes han mantenido con la prensa.
Rice afirmó que la reunión había sido "útil y fructífera", aunque no se anunciaron, como esperaba la parte palestina, medidas concretas de "creación de confianza".
Según Rice lo que se examinó fue "el horizonte" que se perfila al final del proceso de paz y el tema del gobierno palestino.
La Presidencia palestina ha insistido en que el gobierno no tiene nada que ver en las negociaciones con Israel, que competen a Abbas, y que, en cualquier caso, el próximo ejecutivo, al asumir los compromisos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), cumple las condiciones del Cuarteto.
Israel, en cambio, insiste en un reconocimiento "explicito" por parte del futuro gobierno.
Hamas coincidió ayer en la valoración de la cumbre con Al Fatah y afirmó que Rice está de parte de Israel e intenta presionar a Abbas para "obstaculizar" la creación del nuevo gobierno.
Rice, ante esta situación poco favorable, se contentó con pedir a las partes que "respeten el alto el fuego" que pactaron en noviembre pasado y que se está cumpliendo con violaciones menores en Gaza.