Los serios incidentes que se produjeron ayer en el quincho del club River Plate dejaron como saldo un herido de bala y tres de arma blanca, todos ellos integrantes de la barra brava, conocidos como "Los Borrachos del Tablón".
La batalla campal entre los 'barras', que serían además socios del club, al parecer comenzó a partir de una disputa entre dos fracciones de la hinchada por 60 mil pesos y por ver quién manda en la tribuna y en el club.
De acuerdo a las versiones recogidas por Télam, la dirigencia del club le habría entregado 60 mil pesos a Alan Schlenker, que viajó en clase VIP al Mundial de Alemania 2006, para que lo repartiera entre los 'barras' y aparentemente no lo hizo.
Esto motivó el enojo de Adrián Rousseau, el otro líder de la hinchada.
Entonces el martes pasado en el gimnasio del club, donde estos dos personajes se mueven a su antojo, Rousseau le dio una paliza a Schlenker.
La venganza ocurrió hoy, cerca de las 14.30, en el quincho: Schlenker y un grupo de 15 individuos, conocido como "La banda de Palermo", rodearon a Rousseau y le dieron una paliza.
Pero además este grupo sacó cuchillos de diversos tamaños y hasta un arma de fuego con la que ejecutaron varios tiros al piso, según comentaron a Télam personas que presenciaron el hecho.
Acto seguido los hinchas que responden a Rousseau se acercaron al quincho (cuando los socios pleno, como lo hacen todos los fines de semana, estaban almorzando) y se armó la batalla campal, que obligó a las familias a alejarse del lugar.
De los puñetazos y puntapiés pasaron a cuchillazos y tiros que dejaron un saldo de un herido de bala (en una de sus piernas) y tres más de arma blanca, quienes fueron atendidos en el hospital Pirovano, según pudo averiguar Télam.
Un testigo de los hechos, Miguel Herminio Fernández, un socio pleno vitalicio de 65 años, le dijo a Télam: "Veo fútbol desde la década del '50 y estoy podrido de que estos sinvergüenzas hagan lo que quieren en el club. Si los dirigentes les dan plata que por lo menos los hagan trabajar, ya que meterlos presos es imposible", se resignó.
Los directivos de River, ante esta situación, llamaron a las fuerzas del orden para poner fin a la trifulca. Llegaron diez efectivos que dispersaron a los revoltosos, pero sin llevarse a ninguno detenido.
De hecho, cerca de las 16, el parte oficial de la policía decía que no había pasado nada grave, ya que desmintieron los tiros, los cuchillazos y obviamente los heridos.
La pelea, sin embargo, dejó ganadores y perdedores. El grupo de Schlenker se ubicó en la tercera bandeja local y el de Rousseau lo hizo en la segunda.
Durante el partido no hubo incidentes, pero el clima no era el mejor. De hecho, 15 o 20 minutos antes de que terminara el encuentro los 'barras' guardaron las banderas, algo que no es habitual.
La dirigencia de River, una vez finalizado el partido y con el triunfo sobre Lanús por 1-0 consumado, realizó la denuncia policial y emitió un comunicado en el que se comprometió a realizar una investigación para esclarecer los hechos ocurridos hoy.
"Si son socios del club, serán expulsados", dice el comunicado.