Las bromas que se hacen en los casamientos no siempre son graciosas.
En Austria, una novia respondió bromeando "no" en lugar de "sí" cuando le preguntaron si aceptaba casarse con su prometido, y el funcionario que dirigía la ceremonia decidió suspender la boda.
Ni siquiera los llantos de la novia pudieron revertir la decisión, y la pareja debió esperar dos meses y medio para intentar nuevamente casarse, esta vez con éxito, de acuerdo con un informe del diario austríaco Oberoesterreichischen Nachrichten publicado el viernes.
Los funcionarios del registro civil de la ciudad de Steyr, donde sucedió el hecho, se negaron a efectuar declaraciones. Sólo dijeron que el incidente fue muy inusual, según el diario.
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