(EFE) - Esta mañana comenzaron a desembarcar en las arenas de Tiro, junto al lujoso hotel "Rest House", los primeros vehículos anfibios de asalto, a los que siguieron los blindados Hammer y los "piraña", además de palas excavadoras y hasta pequeñas apisonadoras.
El desembarco de los 560 hombres -480 de la Infantería de Marina y 80 de la Legión- más cien vehículos durará dos días en total, tras los cuales el contingente ya estará en su totalidad en Taibe, región de Merkaba, la zona finalmente asignada al contingente español.
Taibe se encuentra a unos 30 kilómetros al suroeste de Marjayún, donde en un principio se pensaba que estaría el contingente español, y el cambio supone dificultades añadidas por dos razones: está mucho más cerca de la frontera con Israel y la población es casi exclusivamente chií, y no de mayoría cristiana, como Marjayún.
El teniente coronel Luis Meléndez, jefe del contingente en esta primera fase, explicó que aproximadamente un tercio de los hombres dormirá ya hoy en Taibe, en tiendas de campaña individuales, mientras que los demás pernoctarán en la playa de Tiro, junto a los vehículos y los pertrechos militares.
El coronel definió la misión en estos términos: "monitorizar el alto el fuego, apoyar al Ejército libanés en lo que nos requiera, ocupar las posiciones que vaya dejando el Ejercito israelí, ayuda humanitaria y asistir a las autoridades de la ONU en lo que pueda ser".
El contingente español va a ocupar exactamente la mitad del área que ahora está encomendada al batallón de la India, con lo que finalmente tendrá como vecinos a los militares indios y a los italianos.
Será de una superficie similar a "la mitad de la Sierra de Retín", en Cádiz, dijo el coronel, en referencia a la zona donde habitualmente opera su unidad.
Entre las tareas del contingente, Meléndez recordó el compromiso del ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, de reconstruir cinco poblados en su propia zona.
El coronel dijo que no han recibido instrucciones hasta el momento de desarmar a los milicianos de Hizbulá, uno de los aspectos más espinosos de esta misión, pese a que la resolución 1.701 de la ONU recoge la necesidad de ese desarme.
El teniente coronel Luis Puig, portavoz del contingente, dijo que las "reglas de enfrentamiento" recibidas pueden resumirse en que la fuerza de interposición de la ONU (FPNUL) puede responder a fuego enemigo si es atacada.
En cuanto a otras intervenciones, detalló que deben ser autorizadas expresamente por el mando de la FPNUL (que hoy recae en manos francesas), pero no dio más detalles porque deben permanecer "confidenciales" para no dar ventaja a los agresores.
Los soldados españoles han recibido todos un librito de unas 50 páginas de instrucciones sobre cómo deben tratar con la población local, además de varias charlas para explicar la idiosincrasia de esta zona casi exclusivamente musulmana y chií.
Entre las instrucciones está la de no tomar fotografías, no mirar a las mujeres a los ojos, no saludarlas, no tomar alcohol en público y cómo comportarse si son invitados a un domicilio local.
El sargento Antonio Navarro, que ya ha estado en varias misiones de paz, también explicó que en esta hay un riesgo añadido por la gran cantidad de bombas de racimo que se supone diseminadas por el área y sin estallar.
Según precisó el coronel Meléndez, se espera que la estabilización de la misión en su lugar de despliegue dure tres días, a los que habrá que añadir ocho para que sea "totalmente operativa" en sus funciones.
A este contingente formado principalmente por infantes de la Marina, lo sustituirá a fines de octubre o fines de noviembre una brigada de la Legión que será la que forme el grueso del contingente en el futuro.