El gobierno de México anunció ayer que investigará el relato de tres náufragos que sobrevivieron a una travesía de nueves meses por el Pacífico sur, en la que aseguran que vieron morir a dos de sus compañeros y niegan ser narcotraficantes.
En un descarnado relato desde las Islas Marshall, a donde llegaron el pasado lunes a bordo de un barco atunero que los rescató en el Pacífico, los pescadores mexicanos Salvador Ordóñez, Lucio Rendón Becerra y Jesús Eduardo Vidaña contaron a la prensa pormenores de su odisea, que ha captado el interés mundial.
Los náufragos dijeron a emisoras de radio y televisión de México que los entrevistaron en Majuro, capital de las Islas Marshall, que estuvieron a la deriva durante nueve meses después de que salieran el pasado 27 de octubre a pescar en una pequeña embarcación desde el puerto de San Blas, en el estado mexicano de Nayarit, en el oeste.
Vidaña, el más locuaz de los tres sobrevivientes, aseguró que también abordaron la barca dos pescadores conocidos como "Juan David" y "El Farsero", de quienes no han aportado más detalles sobre sus identidades excepto que también eran vecinos de San Blas.
Según Vidaña, meses después de ser arrastrados mar adentro por vientos intensos y de que la embarcación se quedara sin combustible, fallecieron "Juan David" y "El Farsero", con una diferencia de varios días y en medio de frecuentes lecturas de la Biblia.
Añadió que ambos murieron de inanición "porque se negaron a comer" las gaviotas errantes y los peces crudos que los sobrevivientes dijeron que capturaron mientras estaban a merced del océano.
En cada caso, los cadáveres fueron velados y, conforme a la fe católica, fueron despedidos con rezos de Padrenuestros y Avemarías antes de ser "depositados" en el mar, de acuerdo con el relato de Vidaña.
Ante insistentes preguntas de la prensa mexicana sobre si acaso se comieron a sus compañeros de odisea para sobrevivir en el mar hostil, Vidaña lo negó con contundencia y manifestó: "Ni que fuéramos caníbales".
Los tres sobrevivientes también rechazaron sugerencias de los reporteros de que formaban parte de una red de narcotraficantes que recogía alijos de drogas en alta mar y que trabajasen para los cárteles colombianos y mexicanos.
Asimismo, negaron que se hubieran enrolado en una banda internacional de pesca ilegal de tiburones y ballenas, y que hubiesen sido abandonados a su suerte por supuestos cabecillas de la organización en la inmensidad del Pacífico.
"No hemos cometido ningún acto ilegal. Sólo salimos a pescar y la embarcación quedó a la deriva", declaró Vidaña en nombre de todos.
Rubén Aguilar, portavoz del presidente mexicano, Vicente Fox, dijo en rueda de prensa que se investigará la versión de los náufragos porque las autoridades consideran que existen muchas preguntas aún sin respuesta.
"Sin duda, habrá que hacer la investigación, (pues) este caso la amerita", enfatizó el portavoz. "La Presidencia de la República asume, como lo revela la evidencia, que (los tres pescadores) hicieron la travesía de nueve meses a la deriva, pero hay que explicar una serie de circunstancias, como la desaparición de dos de los pescadores que estaban en la barca", añadió.
La Cancillería mexicana, que activó un plan especial para asegurarse de que los náufragos recibieran atención médica y asistencia diplomática en las Islas Marshall, señaló el lunes que podrían retornar el próximo viernes a México, donde sus familiares los esperan ansiosos y la prensa aguarda más detalles de su relato.
Vidaña se enteró en las últimas horas de que, durante su odisea por el mar, su esposa, Yuzmey García, que estaba embarazada cuando él partió, tuvo una niña que hoy tiene cuatro meses y que, según la madre, todos los días orienta su mirada hacia el océano Pacífico desde el costero Nayarit.