Rubén Wolkowyski es como el roble. Chaqueño y colorado. Pero, sobre todo, duro. Un jugador que no lo dobla nada, ni siquiera un pívot de la NBA como varias veces le tocó enfrentar.
Hasta resistió jugar con una temperatura de 30 grados bajo cero en territorio ruso, cuando defendió la camiseta del Khimki de Moscú, uno de los tantos destinos de su prolongada y diversa trayectoria. También pasó por el CSKA, el otro equipo de la capital rusa.
Este chaqueño de corazón grande fue el segundo argentino en llegar a la máxima liga del mundo. Su debut en la NBA hace casi seis años para paralizó el mundo deportivo de la Argentina. Allí jugó en varios equipos en una misma temporada, algo que muy pocos hicieron.
Seattle Supersonics, Boston Celtics y Dallas Mavericks fueron los clubes por los que pasó en la NBA. Nació en la localidad chaqueña de Juan José Castelli el 30 de septiembre de 1973.
Siempre dispuesto a colaborar con todo tipo de actividades benéficas, esta bestia de 208 centímetros, pasó en la Liga Nacional por Quilmes de Mar del Plata, Boca y Estudiantes de Olavarría (con el que fue campeón).
En Europa, también vistió las camisetas del Tau Cerámica de España y del Olympiakos griego.
Con la Selección, en la que debutó en 1993, ganó los Juegos Panamericanos de 1995, la medalla de plata en el Mundial de Indianápolis (en 2002) y el oro en los Juegos de Atenas 2004.
El próximo desafío es el Mundial de Japón. Allí, el seleccionado querrá mantenerse en la cima del básquet mundial, el sitio que ocupa desde hace dos años.