El argentino Walter Herrmann será el quinto argentino en jugar en la NBA, ya que tiene todo arreglado para incorporarse a los Charlotte Bobcats.
Esta alegría poco se condice con lo que fue su vida fuera de una cancha de básquet.
Su historia tranquilamente podría ser el guión de una película dramática. Hace tres años, el 18 de julio de 2003, el mismo día que se confirmó su pase al Unicaja Málaga de España, su actual club, un accidente automovilístico ocurrido en la provincia de Córdoba terminaba con la vida de su madre, su hermana y su novia.
Ese día la Selección argentina debía disputar un amistoso en La Plata que fue suspendido.
Esas cosas de la vida que por más explicación que se le busque, es difícil de encontrar. Pero Herrmann se repuso como pudo y continuó con su carrera deportiva.
Pero su tan trágica como increíble historia continuó exactamente un año después. El 18 de julio de 2004, Walter se consagró como la gran figura del seleccionado campeón del Sudamericano en Brasil.
Al mismo tiempo que festejaba con el clásico corte de redes, en Venado Tuerto fallecía su padre víctima de un problema cardíaco.
Justo, su ?viejo? que había sido su sostén luego de la primera tragedia familiar, que había su gran impulsor para que no deje el deporte.
Días después, decidió jugar igual los Juegos Olímpicos y formó parte del seleccionado que ganó el oro en Atenas. Otra vez, la alegría y el drama interactuaban en su vida como dos elementos casi inseparables.
Lo cierto, es que este verdadero gladiador de la vida se incorporará luego del Mundial de Japón, que comienza el 19 de agosto, a la liga más famosa del mundo siguiendo los pasos de Emanuel Ginóbili, Fabricio Oberto, Carlos Delfino y Andrés Nocioni.
La vida da revancha, dicen algunos. Walter Herrmann se acostumbró a ellas y mientras el destino se convierte en su rival más duro, él siempre se encarga de atacarlo como si fuera un simple aro de básquet.