El "Paseo del Sol" queda a pocos metros del shopping Alto Palermo, entre las calles Beruti, Arenales, Coronel Diaz y Bulnes y aún no fue noticia.
Durante el día, el lugar está rodeado por turistas que frecuentan el centro comercial y vecinos y novios que visitan el Centro de Gestión y Paricipación (CGP) del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Una vecina del barrio, Esther, dijo que es increíble lo que sucede allí los fines de semana y mostró preocupación por una situación que parece fuera de control.
"Jueves, viernes y sábado, desde la una de la mañana, empieza toda la farra" dijo Esther en Radio 10 y agregó que es un lugar de "muy alto riesgo".
Durante la noche, es casi tierra de nadie y una multitud de jóvenes se concentran en torno a los múltiples bares que allí se encuentran.
A pocos metros del bullicio que esta muchedumbre genera, está emplazado un edificio de departamentos desde donde se escuchan hasta altas horas de la madrugada la música a todo volumen y los griteríos de los jóvenes que allí celebran sus encuentros pero también se pelean.
Matías, uno de los jóvenes que suele frecuentar el lugar contó que "siempre se juntan muchísimos pibes tomando cerveza y que antes había un boliche que se llamaba Gadé y que luego se frenaron un poco los desmanes".
"Hay alrededor de seis bares y venden unos panchos famosos... muchos chicos salen de bailar y se compran panchos ahí y pueden estar borrachos y ahí comienza todo", contó Matías quien solía visitar el lugar hasta que cerró el local bailable.
El joven de 22 años contó que "siempre hay quilombo y discusiones y muchas veces terminan en peleas entre grupos".
También, según cuentan los chicos que frecuentan el "Paseo del Sol", muchas veces se proyectan partidos de fútbol, lo cual también genera discusiones subidas de tono, regadas con alcohol, lo que provoca una mezcla explosiva.
Ignacio también va, aunque no con tanta frecuencia: "Van muchos pendejos a hacer bardo" y contó que sin embargo vio que "en algunos bares piden documentos, pero en otros no".
Las grescas son moneda corriente durante casi todos los fines de semana y transitar por ahí en auto es casi imposible por los posibles piedrazos a los que uno podría exponerse.