La confesión de Passarella

Desde que regresó a River, al técnico se lo notó cambiado, más ameno y simpático. Ahora el entrenador admitió que lo ayudó un psicólogo. ?No me da vergüenza decirlo, tuve que pedir ayuda?, aseguró

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Desde su regreso a River, Daniel Passarella no para de sorprender. Cualquiera que haya tenido algún contacto con él, asegura que se trata de un hombre nuevo. Siempre se mostró parco y cerrado en el diálogo con la prensa, a diferencia de cómo se lo ve hoy, afecto a las confesiones.

Ya había asegurado que aquel asunto del arito y el pelo largo ?dos reglas básicas para ser parte de su equipo- no le importaba más. Su sonrisa también evidenciaba ciertos aires de cambio en su ánimo, no sólo por la alegría que le significó el regreso a River. Ahora, el ?Kaiser?, tan conocido por su dureza, confiesa cuál fue una de las claves para su nueva forma de encarar la vida: la psicología.

"No me da vergüenza decirlo: tuve que pedir ayuda y fui a un psicólogo, estoy yendo a un psicólogo... Es la primera vez que hablo públicamente de esto... Comprendí que no era un superhombre: no te olvides de que yo perdí un hijo, Sebastián, mientras era técnico de la Selección?, explicó Passarella, tocando un tema que siempre difícil hablarlo con él: la muerte de su hijo en un accidente..

?Saqué pecho, y salí adelante. Y tuve que sostener a mi señora, a mis viejos, a mi otro hijo. A mi mujer la tuve que agarrar de la mano y levantarla todos los días de la cama. Yo soy fuerte, aguanto, aguanto... Me venían a ver padres que habían perdido a sus hijos y yo los contenía. Cuando se murió el mío no me tomé el tiempo necesario para sufrir: pensé que, por mi carácter, no me iba a caer. Hasta que hice un clic y me di cuenta de que tenía que sacarme toda esa mierda de adentro", aseguró.

Las confesiones nunca fueron comunes en un hombre como Passarella, al menos ante el periodismo. Sin embargo, admitió que hace un año y medio comenzó a ir a un psicólogo. ?Hubo un momento muy puntual: llegué a mi casa y le dije a mi mujer que necesitaba ver a uno porque no podía manejar determinadas situaciones. Ahora me siento más tranquilo, no estoy tan a la defensiva ni tan desconfiado... Yo nunca renegué de la psicología, pero no para tener un psicólogo en el plantel. Creo que en grupo no sirve. Ahora, si veo que algún jugador lo necesita, le aconsejo que vaya a uno. Le sugiero, no le ordeno, porque eso es muy personal?, explicó en una entrevista con el diario Clarín.
El técnico de River, no sólo se apoyó en la terapia para salir adelante, también en su familia, con una nueva integrante, Victoria, su nieta, que en pocos días cumplirá apenas dos años. "Es que estoy muy tranquilo ahora. Hace 31 años que estoy casado y me llevo bárbaro con mi mujer. Mi hijo, Lucas Daniel, se casó con Sol y nos cambió la vida la llegada de Victoria ", contó.

"Hice mal muchas cosas y eso lo descubrí haciendo autocrítica. Me dije: ?No puedo ser así?; no me gustaba cómo era yo. Me calentaba por pavadas... Y me di cuenta de que no todo era ganar y que perder no era tan dramático", aseguró el entrenador.