La Navidad es el día más ansiado por todos los niños y no precisamente por una devoción religiosa ?muy pocos saben que se conmemora el nacimiento de Jesús- sino porque es la noche en la que Papá Noel baja de su trineo a dejar regalos escondidos en cualquier sitio de la casa o al pie del árbol navideño. Es un festejo tradicional, pero ante todo una ilusión para los más chicos.
La verdad ?digámoslo de una vez por todas- es que Papá Noel es un mito, no existe. El mundo adulto lo sabe, pero qué pasa con los niños. Tan antigua como el mito es la polémica que divide al mundo de los mayores entre los que alimentan la fantasía de Papá Noel y quienes quieren eliminarlo con la más pura verdad.
El punto en cuestión es si esta ?inocente? mentira puedo causar algún daño en los neófitos párvulos y cómo debe un adulto tratar el tema frente a sus hijos, sobrinos o amiguitos que año tras año insisten en hacer la misma pregunta existencial sobre la vida del abuelo de barba blanca que durante todo el año fabrica juguetes.
La mentira
Como es un festejo a nivel mundial, las historias en torno al cándido abuelo de traje rojo son diversas. En cada hogar hay distintas tradiciones, culturas, rituales y crianzas y es común encontrar que las opiniones difieren entre los padres.
Son casi los mismo hogares en los se sostiene ?decir la verdad? como premisa frente a la vida y donde se educan a los niños en el honor de la palabra. Queda claro que fomentar el mito del señor del trineo que emite las carcajadas ?jojojó? es al menos contradictorio.
?Creo que el chico está en mundo de fantasía en ese momento. Como la de los cuentos o los dibujos animados. Es decir, la fantasía la tiene igual, es una fantasía que se mantiene y no es dañina?, afirmó a Infobae.com la psicopedagoga Margarita Dupouey, especialista en familia.
Pero hay un momento en que la ilusión se vuelve insostenible. Los niños se enteran por amigos y empiezan a dudar de la existencia de Papá Noel. La licenciada Dupouey dice que la edad promedio en que comienza el descreimiento es entre los cinco y siete años.
?Ése es el período clave en que se tiene que plantear la verdad: cuando el niño consulta si Papá Noel existe o no. Conviene esperar que los chicos pegunten. En general, esto surge sólo. Pero no hay que mentir cuando hace la pregunta. Llega un momento en que la capacidad de pensamiento del niño esta más cercana a la realidad que a la fantasía ahí, ya no da mentir?, explicó la especialista.
Hay muchos casos en que los pequeños no quieren dejar de creer y no está mal, porque en el fondo saben cual es la verdad. Sin embargo, cuando esta etapa se excede hay algo que no está bien.
?Después de los siete años, si el chico quiere sostener un Papa Noel a toda costa, es que ese chico esta reteniendo una edad de la fantasía a toda costa. Hay que ayudarlo a que vaya bajando esa fantasía?, aconsejó Dupouey.
Sin lugar a dudas, las fiestas no serán lo mismo sin el ?verdadero? Papa Noel en el que creían, pero queda el consuelo de haber disfrutado de la fantasía mientras ésta existió.
La falta de regalos
No siempre los padres tienen una buena situación económica para comprar regalos de Navidad, aunque insisten en contar la historia de un Papá Noel que ama a todos los chicos por igual y viaja por el mundo dejándoles presentes a todos los que han sido buenos. ¿Cómo enfrentar la situación frente a los niños que no reciben el paquete de navideño o les dejan objetos de menor valor que a otros?
Dupouey sostuvo que lo primero que hay que eliminar es el sistema de ?premio y castigo?, en donde debe quedar claro que Papá Noel llega independientemente de su comportamiento.
?No tendría que funcionar el ?porque te portas bien?. Papa Noel no debería ser un premio, es sólo un regalito que viene con las fiestas. No tiene que ver con lo que el nene hace?, concluyó.
Caminar sobre la sutil línea de la fantasía y la honestidad es la principal tarea de los padres.
Fuente: EnPlenitud