Brasil cancela su deuda con el FMI pero no rompe relaciones

El gobierno de Lula anunció que pagará toda la deuda para reducir el costo de los intereses. El monto a pagar ronda los u$s15 mil millones. Un plan similar tiene el presidente argentino Néstor Kirchner

162

El Ministerio de Hacienda de Brasil anunció que adelantará para fines de este año el pago de unos 15.500 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI).

El cronograma original de la línea de préstamos preveía que, de ese total, 7.000 millones de dólares fueran pagados en el 2006 y 8.400 millones en el 2007, agregó en un comunicado. Este monto representa cerca del 50 por ciento de las acreencias brasileñas con el organismo.

Según informó la oficina de prensa del Banco Central de aquel país "ese dinero será suficiente para pagar las deudas del país con el Fondo".

Del mismo modo, el portal de Folha de Sao Paulo señaló hoy que "la propuesta de anticipación de los pagos fue hecha por el Ministerio de Hacienda y por el Banco Central, y aprobada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva".

"Las precancelaciones con el FMI representan un momento histórico para el país y refleja la mejora significativa de los fundamentos macroeconómicos del período reciente como consecuencia de las decisiones de política económica tomadas por el Gobierno", comentó el presidente del Banco Central Brasileño Henrique Meirelles.

El ministro de Hacienda, Antonio Palocci, dijo a periodistas tras un almuerzo con empresarios en San Pablo que "el adelanto del pago permitirá a Brasil ahorrar unos 900 millones de dólares en intereses. La operación será posible gracias al aumento de las reservas internacionales del país", agregó.

Con un superávit de 44 mil millones de dólares proyectado para este año, se crearon las condiciones para que el Banco Central pasase a comprar mayores volúmenes de dólares en el mercado y fortaleciera las reservas. Son esos dólares los que ahora están siendo transferidos al FMI.

En este contexto, Carlos Melconian marcó la diferencia entre Argentina y Brasil a la hora de afrontar un pago: "Nosotros le debemos al Fondo bastante menos que Brasil, pero la capacidad de pago también es menor".

El economista agregó en Radio 10 que lo que necesita la Argentina "es un plan financiero global". "La cancelación o la precancelación para sacarse el FMI tiene dos impactos: uno político y otro practico", explicó Melconian.

Por su parte, el entendido en la materia, Juan Carlos de Pablo, dijo en Radio 10 que lo que realizará Brasil "luce como una operación financiera. "Antonio Palocci es muy heterodoxo, no creo que sea un problema de principismo", dijo y agregó que "no espero un cambio en la política económica".

No obstante, este cumplimiento anticipado, del que no se adelantaron detalles técnicos, no altera "la buena relación entre Brasil y la Institución", según señala el comunicado oficial, que consigna además que "más allá de eso, Brasil proseguirá con el diálogo sobre la conveniencia de desarrollar mecanismos que fortalezcan la arquitectura financiera mundial".

Brasil había obtenido préstamos del FMI durante la crisis económica que lo llevó a devaluar su moneda en 1999. Aunque el país renovó luego los acuerdos, el último venció este año.

El país se recuperó en los últimos años y está logrando niveles récord de superávit comerciales, a raíz de fuertes exportaciones. Asimismo, el saldo positivo de la balanza comercial de este año superará los 40.000 millones de dólares.

El real brasileño acumula en el año una revalorización cercana al 20 por ciento frente al dólar. El último crédito de Brasil con el FMI fue contraído a finales de 2002, cuando en el país se desató una crisis financiera ante del triunfo de Luiz Inácio Lula de Silva en las elecciones presidenciales de ese año.

Lula entonces era tenido como un izquierdista radical, desafecto del FMI y contrario al pago de la deuda en las condiciones vigentes desde la década pasada.

El crédito de facilidad ampliada, por unos 41.750 millones de dólares, fue aprobado en septiembre de 2002 por el directorio del FMI para frenar la depreciación del real, debida en gran medida a la fuga de capitales.

El acuerdo fue extendido un par de veces y el Gobierno pagó varias cuotas, hasta que en febrero pasado decidió no renovarlo. En sus tres años de gobierno, Lula, un antiguo líder obrero, mantuvo una política económica "ortodoxa y conservadora", con altos tipos de interés, según sus críticos.

Además restringió el gasto público y ha ahorrado grandes excedentes de recursos para destinarlos a pagar deuda.