El cigarro en la boca del más genial ingeniero de la Inglaterra victoriana, Isambard Kingdom Brunel, ha sido eliminado de una imagen destinada la portada de un libro destinado a los jóvenes lectores del Reino Unido.
Se trata de una biografía del nacimiento de Brunel (1806-1859), uno de los pioneros de la era del ferrocarril, cuyo bicentenario el Reino Unido se dispone a celebrar por todo lo alto el próximo año.
En la foto original, de 1857, Brunel aparece como una especie de "dandy", con chistera y un cigarro en la boca contra un fondo de pesadas cadenas hierro, durante la construcción del Great Eastern Railway (el ferrocarril del Este de Inglaterra).
En la foto retocada para la edición de su vida, publicada por Heinemann, aquel gran constructor de ferrocarriles, puentes y túneles, conserva la misma pose elegante, con las manos en el bolsillo junto debajo del chaleco, sólo que el cigarro se ha volatilizado.
El argumento de la editorial es que los profesores y los bibliotecarios no compran libros destinados a un público adolescente si en la portada aparece alguien fumando.
Heinemann añade que el cigarro eliminado no forma parte inseparable de la personalidad de ese personaje como, por ejemplo, de otro inglés célebre, el primer ministro conservador Winston Churchill.
La sociedad encargada del bicentenario de Brunel condenó hoy la decisión de la editorial y calificó la fotografía del ingeniero, original de Robert Howlett, como una de las grandes imágenes fotográficas de la época, elegida además por su carácter icónico para esa celebración.
Andrew Kelly, director de la sociedad "Brunel 200", dijo que se trata de una decisión "ridícula" y se preguntó cuál será el próximo paso: "cambiarle los pantalones porque están sucios o limpiarle las botas hasta que brillen".
La sociedad que organiza los actos del bicentenario recuerdan que no es, sin embargo, el primer intento de eliminar el cigarro del ingeniero y que ya hubo otros en el pasado como el de un museo que procedió de esa forma con una gran imagen del ingeniero en cartón que colocó a la entrada.
Brunel era un adicto al tabaco, fumaba entre veinte y cuarenta cigarros al día, y es estúpido, según esa organización, tratar de ocultar ese hecho, sobre todo porque el modo más sencillo de disuadir de ese hábito a los jóvenes es recordarles que el genial personaje murió con sólo 53 años.
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