Tiene 102 años y va al colegio

Una maestra mexicana no quiere jubilarse a pesar de sus 102 años y decidió pasar sus últimos momentos en actividad en la escuela Eduardo Novoa, que contribuyó a fundar hace 55 años

A Albina Cruces Vázquez, una maestra mexicana de 102 años, no le queda otra opción que jubilarse, luego de que el año pasado un auto le golpee la cadera y se le dificulte caminar.

Y "no le queda otra" es el término correcto porque, en realidad, la mujer no quiere dejar de trabajar.

De hecho, decidió pasar sus últimos momentos en actividad en la escuela Eduardo Novoa, en la ciudad de México, que ella misma contribuyó a fundar hace 55 años.

La maestra se describe como una "niña de la Revolución mexicana" de Emiliano Zapata (1910), y asegura que ahora tiene que vérselas con niños que le hablan de Batman o de Spiderman.

"No quiero jubilarme, pero hace falta que vengan otras corrientes con nuevas ideas. Sigo trabajando con mucho gusto, me gusta servir a los niños y a los adultos", dijo la maestra, a quien le da "mucha pena" y asegura que no sabe "cómo voy a pasarlo".

Albina no tiene esposo ni hijos pues dedicó su vida a "generaciones y generaciones de niños", que ahora ve orgullosa como abogados, médicos o presentadores de televisión.

La mujer aseguró que su método de enseñanza jamás fue estricto. "Nunca los regaño, no los etiqueto, les hago reflexionar, siempre los estimulo", reconoció.

Cuando su jubilación sea efectiva en los próximos días, la maestra planea consagrarse a las actividades religiosas, como preparar a los niños para la primera comunión y participar en reuniones sobre las sagradas escrituras.

La mujer que inició su carrera en 1920 explicó que, pese a sus 102 años, tiene buena salud gracias a una dieta equilibrada, sin frituras, un poco de ejercicio (hasta antes del accidente) y sin tensiones, ni pleitos.

En honor a la maestra la jefa de la delegación en la que vive le informó que una de las dos calles llamada Víctor Hugo será rebautizada con su nombre.

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