La vereda argentina es la acera española y la banqueta mexicana, por ejemplo. El ordenador de Madrid es la computadora de Buenos Aires. Y así puede seguir la larga lista, que no deja de incluir los vocablos que todo viajero debería conocer, como para evitar decir ?pico? en Chile, ?timbales? en Cuba, ?bicho? en Puerto Rico, si no quiere que su interlocutor se ruborice.
La novedad que trae el Diccionario Panhispánico de Dudas con respecto al clásico Diccionario de la Real Academia es que "la mayoría de las palabras aluden a un español estándar y al mismo tiempo a un español que contempla las particularidades de cada región". Tiene 7.000 entradas o artículos. La idea es orientar al lector para que pueda discernir qué palabras son del español estándar ?la lengua general culta? y cuáles están marcadas geográfica o de manera socio cultural como formas dialectales o son vulgarismos, además de señalar a las que son incorrectas porque violan reglas del idioma. También se presta atención a los neologismos, sobre todo a los anglicismos que se multiplican, además de normalizar la grafía del español, dando soluciones para transcribir voces que vienen de lenguas extranjeras.
El Diccionario Panhispánico de Dudas fue presentado en el Congreso de la Lengua, en Rosario, el año pasado, y estaba disponible en forma parcial por internet, pero desde ahora se puede adquirir en cualquier librería. "No excluimos cualquier palabra extranjera, pero tampoco aceptamos las que son superfluas porque ya tienen su alternativa en español", explica Pedro Luis Barcia. Es innecesario decir "abstract" cuando existe la palabra española "resumen", lo mismo con "back-up", ya existe "copia de seguridad". En otros casos, se adopta la grafía española: "paddle" será "pádel", "by pass", "baipás". Además, se recomienda decir supermodelo en lugar de top model, tablavela en vez de windsurf, así como hacer el cambio a pirsin en lugar de pearcing; yacusi por jacuzzi; suvenir por souvenir; metre por maître y zum por zoom.
Como todo cambio que apunta a modificar pautas culturales, las propuestas de los académicos de la lengua traerán polémica. Seguramente algunas de las sugerencias quedarán en el acervo popular, como en su momento ?fútbol? y ?referí?, pero otras serán más difíciles de adoptar, como las referidas al lenguaje deportivo, técnico o informático. ¿O alguno se ve practicando tablavela con el metre del hotel de playa, ese que tiene un pirsin en la ceja?