Raffaella Pelloni, más conocida como Rafaella Carrá, concedió el martes una entrevista a Canal 13, grabada en el teatro Broadway. Allí, el periodista Jorge Guinzburg indagó sobre aspectos desconocidos de la vida de la diva bolognesa.
La cantante confesó que no fue feliz en Hollywood. "A los diecinueve años viajé a Los Angeles para filmar El coronel Von Ryan junto a Frank Sinatra, que era muy amable conmigo pero no con los demás. Allí, no la pasé muy bien. A las cinco de la tarde los estudios cerraban y todos se alcoholizaban, empezaban a darle al champagne sin parar, me sentía una marciana, muy incómoda".
Rafaella desmintió romances con sus compañeros de cine como Frank Sinatra o Jorge Martínez en Argentina ?filmaron Bárbara, en 1979- pero reconoció que vive en un barrio privado junto a sus dos ex, pero en casas separadas. El primero compositor de sus éxitos y el segundo su coreógrafo de todos los shows.
En un momento de la entrevista, recordó que: "Al único programa de TV al que fue la Madre Teresa fue al mío. Yo estaba vestida con una camisa llena de brillantes, me quería matar porque me avisaron a último momento de su presencia y ya no podía cambiarme para ponerme una vestimenta normal.
Cuando llegó no quiso saludarme por miedo a contagiarme ya que venía de un centro de enfermos. Recitó un plegaria en inglés y yo tuve que traducirla en vivo. Ahí me di cuenta de que los Ángeles de la Guarda existen", bromeó Rafaella.
Consultada por la censura sufrida a lo largo de su carrera, Carrá recordó dos episodios. La primera vez fue con la canción Tuca Tuca (Toca-toca) que en Italia "fue censura para luego terminar siendo enseñada por las monjas en los colegios. Después pasó lo mismo con la canción Para hacer el amor, hay que venir al sur, que tuvimos que cambiarle la letra y cantar Para enamorarse bien, hay que venir al sur. Una ridiculez".
Antes de despedirse de sus fans, la estrella italiana reconoció tenerle pánico a las cirugías estéticas. "Me niego a los quirófanos y a las inyecciones, me parece un horror que las adolescentes les pidan a sus padres implantes de siliconas para sus cumpleaños. Yo, para mantenerme así, nado desde hace tres años", explicó.
"Cuando como mucho al otro día elimino los dulces y panes. Me cuido un día sí y un día no. No hago nada de gimnasia", confesó, entre risas.